viernes, 1 de octubre de 2010

Lectio Divina. Viernes 1 de Octubre.

Lectio Divina viernes 01 de octubre 2010, Tiempo Ordinario, Ciclo –C- Lecturas: Job 38, 1.12-21; 40,3-5; Salmo 138; Lucas 10,13-16 (tomaré para la lectio a Job)



El Señor habló a Job desde la tormenta: «¿Has mandado en tu vida a la mañana o has señalado su puesto a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados, para que la transforme como arcilla bajo el sello y la tiña como la ropa; para que les niegue la luz a los malvados y se quiebre el brazo sublevado? ¿Has entrado por los hontanares del mar o paseado por la hondura del océano? ¿Te han enseñado las puertas de la muerte o has visto los portales de las sombras? ¿Has examinado la anchura de la tierra? Cuéntamelo, si lo sabes todo. ¿Por dónde se va a la casa de la luz y dónde viven las tinieblas? ¿Podrías conducirlas a su país o enseñarles el camino de casa? Lo sabrás, pues ya habías nacido entonces y has cumplido tantísimos años.» Job respondió al Señor: «Me siento pequeño, ¿qué replicaré? Me taparé la boca con la mano; he hablado una vez, y no insistiré, dos veces, y no añadiré nada.»


2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
- -Job contestó al Señor: «Soy muy poca cosa para replicar. Taparé mi boca con la mano y ya no insistiré...» Reflexión: El ser humano debe aceptar esas zonas formidables de misterio. El científico y el técnico lo admiten con dificultad porque su afán es reducirlo todo a su servicio y utilidad. Al hombre moderno, Job le recuerda que las cosas no existen solamente en vistas a satisfacer sus necesidades: un misterio sigue subsistiendo en ellas, incluso cuando cree haberlas pesado, disecado, medido, analizado, definitivamente. Danos, Señor, el sentido del misterio: lo que comprendo de los seres, y de las personas no agota su insondable misterio. Concédenos ser capaces de callar y de admirar en silencio.

b. ¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Hemos llegado a descubrir que toda la búsqueda de Job está basada en una esperanza indestructible. Aquel a quien busca Job, existe y nos ama. La búsqueda es, ciertamente, fatigosa y doliente. Hay mucha soledad y mucha noche en esta búsqueda, pero, al final, el descubrimiento de Dios suscita alegría, paz, entusiasmo.
Hemos visto en el libro de Job que éste apela a menudo al juicio de Dios: “¡Ojalá que alguien me escuchara!”(31,35). Por fin, en los capítulos 38-42 responde Dios a los requerimientos de Job.
Se trata de una respuesta que, a su vez, es también una interpelación. Dios presenta a Job la inmensidad y el carácter grandioso de la creación. Le hace ver que el mundo es un inmenso proyecto divino que suscita admiración y estupor por su carácter grandioso y su belleza.
Las preguntas que dirige Dios a Job las dirige asimismo a cada uno de nosotros. Job se comporta según una idea muy especial de la religión, de Dios y de la moral que muchos de nosotros tenemos:  En la vida se da un contrato. Con la buena conducta se compra la felicidad. Y Dios está obligado a concederla. Job piensa que Dios no ha respetado el contrato. Pero Dios es diferente. Dios ha creado el mundo movido únicamente por la alegría de dar. No nos es posible contemplar el mundo permaneciendo encerrados en el cálculo egoísta de quien lo valora exclusivamente sobre la base de la utilidad personal. 
Job, que antes había luchado y polemizado con Dios y con sus amigos, permanece ahora en silencio, confuso. Renuncia a hablar. Renuncia a proseguir la discusión. Reconoce que ha hablado demasiado y de manera superficial. Job ha sido siempre sincero. Ha buscado con seriedad, pero no ha encontrado. Ahora puede afirmar: “Ahora te han visto mis ojos”, mientras que antes “te conocía sólo de oídas” (42,5). Job, a través de la prueba y permaneciendo fiel a Dios, ha penetrado por fin en el misterio profundo de Dios.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
-Desde el seno de la tempestad, dijo el Señor a Job: «¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, has asignado a la aurora su lugar?»
Job, lo había dicho ya. Dios es grande, no hay órdenes para Dios. ¡Cuán presuntuosa es la inteligencia humana que quisiera penetrar todos los misterios, incluso el secreto del mal, siendo así que no hace más que rozar el misterio de las cosas! ¿Quién manda salir el sol? dice Dios. ¿Quién inventó la «luz»? ¿Qué es la «luz»? ¿Quién decidió la velocidad de la luz: 300.000 kms. por segundo? Ayúdanos, Señor, a saber contemplar tu obra. Ayúdanos a saber admirar. Ayúdanos a reconocer nuestros límites y nuestras ignorancias, danos esta humildad radical que nos viene de la constatación de nuestra «condición humana»: soy "criatura", y Tú eres mi «Creador», y no al revés... dependo totalmente de Ti, y no... a la inversa.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios? con el Salmo 138
Guíame, Señor, por el camino eterno
Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras. 

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Pareciera osadía preguntar a Dios como hizo el autor del libro de Job… pero no… peor es no preguntarse nada e ignorar a Dios como hacen muchos… Por eso hoy preguntoy si dios fuera…?”
¿Y si Dios fuera “el viento”: que penetra por la nariz y por todos los poros hasta oxigenarnos los pulmones y el espíritu?
¿Y si Dios fuera “el silencio”: que vela y guarda cada noche como un tesoro nuestros sueños azules y locos?
¿Y si Dios fuera “el río”: que baña y refresca nuestros pies cansados y calma nuestra sed de vida y ternura en este mundo peregrino?
¿Y si Dios fuera “el perfume”: que llena nuestra vida de gozo y placer sin pedirnos nada?
¿Y si Dios fuera “el fuego”: que quema y consume nuestras entrañas para que resplandezcan esas pepitas de oro escondidas?
¿Y si Dios fuera “la música”: que nos invita a cantar y bailar en las plazas rompiendo todas las reglas con alegría?
¿Y si Dios fuera “el rocío”: que nos refresca cada día la historia y la vida para que andemos despiertos y erguidos?
¿Y si Dios fuera “el mendigo”: que nos tiende su mano sin atreverse a confesar sus miedos y sus hambres?
¿Y si Dios fuera “el niño”: que desde las ventanas de su cuerpo nos hace carantoñas de plastilina?
¿Y si Dios fuera “el grito”: de los pueblos oprimidos en la tierra que viven y mueren ignominiosamente reclamando un puñado de libertad?
¿Y si Dios fuera “Jesús de Nazaret”: muerto y resucitado hace dos milenios, y en la actualidad estandarte de vida y esperanza de pobres, humildes, misericordiosos y perseguidos?
¿Y si Dios fuera a la vez: viento, silencio, perfume. fuego, música, rocío, río, mendigo, niño, grito, ¡Jesús el Nazareno!?
¿Y si tú y yo también fuéramos Dios: -dioses en miniatura- con la responsabilidad de convertir este mundo inhóspito en un “reino” de paz y de fraternidad?
¿Y si Dios fuera ¡todo! :  todo lo que vemos, sentimos, ignoramos, y deseamos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario