miércoles, 6 de octubre de 2010

Lectio Divina. Martes 5 de Octubre.

Lectio Divina martes 05 de octubre 2010, Tiempo Ordinario, Ciclo –C- Lecturas: Gálatas 1, 13-24; Salmo 138; Lucas 10, 38-42



2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
1. Presenta a María en la actitud propia del discípulo, sentada a los pies de Jesús y atenta a escuchar su Palabra. Esta actitud de María resulta extraordinaria, porque en el judaísmo del tiempo de Jesús no estaba permitido a una mujer asistir a la escuela de un maestro.
2. La acogida de Marta se convertirá en breve en un súper activismo: la mujer está “tensa”, dividida por las múltiples ocupaciones; está tan ocupada que no consigue abastecer las múltiples ocupaciones domésticas. La gran cantidad de actividades, comprensible por tratarse de un huésped singular, sin embargo resulta desproporcionada, hasta el punto de impedirle vivir lo esencial justo en el momento en que Jesús se presenta en su casa. Su preocupación es legítima, pero pronto se convierte en ansia, un estado de ánimo no conveniente para acoger a un amigo.
3. El evangelista deja ver al lector que no hay contradicción entre la diaconía de la mesa y la de la Palabra, pero pretende presentar el servicio en relación con la escucha. Marta, al no haber relacionado la actitud espiritual del servicio con la de la escucha, se siente abandonada por su hermana y en vez de dialogar con María se queja al Maestro. Atrapada en su soledad, se enfada con Jesús que parece permanecer indiferente ante su problema (“¿No te importa…?”) y con la hermana (“que me ha dejado sola en el trabajo”). En su respuesta, Jesús no la reprocha ni la crítica, pero busca ayudar a Marta a recuperar lo que es esencial en aquel momento: escuchar al maestro. La invita a escoger la parte única y prioritaria que María ha escogido espontáneamente.

b. ¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Empezamos por decir que Jesús en este pasaje está actuando radicalmente en contra de todo legalismo que va en contra del ser humano. Se muestra en total libertad para quitar legitimidad a tres normas culturales de su tiempo: Jesús se encuentra solo con mujeres que no pertenecen a su familia; una mujer le muestra su hospitalidad; Jesús enseña a una mujer en su propia casa. Esto no se acostumbraba, pero Jesús no suele hacer lo que se acostumbra, como muchos de nosotros, si no lo que quiere su Padre.
Seguimos por decir que las dos mujeres de hoy nos presentan dos modelos de seguimiento de Jesús diferentes, que siguen estando vigentes aún hoy después de dos mil años de cristianismo. El relato nos dice que en su camino Jesús entró en una aldea. (La aldea es símbolo del fanatismo, de una mentalidad cerrada, donde predomina una determinada ideología común a todos los que habitan allí). La aldea, a diferencia de las dos mujeres, no lleva nombre.
Marta es un personaje representativo en el evangelio de Lucas. Representa a los israelitas "observantes", los que son fieles a la ley y a la tradición, los que no tratan de dar un paso de libertad para entrar en la aventura del Reino. Ella es símbolo de la sociedad que se encuentra embrollada en la organización jerárquica, en la fidelidad a las tradiciones, en hacer que todo camine como siempre ha marchado… Representa a los hombres y mujeres, laicos, religiosos y clérigos que han dejado morir las iniciativas de vida por ser fieles a la institución más que al Reino.
Por su parte, María es símbolo de la nueva forma de ser persona, de la nueva sociedad que ha permitido que el Reino con toda su fuerza irrumpa para que la vida sea abundante. Por eso, María "ha escogido la mejor parte". Ha escogido los valores del Reino y ha comenzado a caminar por él. El Reino le traerá inseguridades, pero no importa: para ella lo importante es que se liberó de una tradición que la tenía atenazada y ha encontrado en Jesús y en su propuesta razones para vivir, para ser feliz y para hacer felices a los demás. Tenemos que preguntarnos como cristianos si somos como Marta o como María. Ser como Marta, es quedarnos anclados en el pasado, sin renovación. Vivir como María es vivir la herencia del Reino con alegría y espontaneidad, y reconocer que toda institución es una mediación histórica -incluso la Iglesia- y que lo único absoluto es el Reino de Dios.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Marta piensa acertadamente cuando concibe el "servicio" como tarea esencial de la vida cristiana. Sin embargo, realiza una reducción equivocada en la manera de concebirlo. El servicio cristiano de Marta se concibe como el resultado de una suma de acciones encaminadas a responder a necesidades inmediatas que suscitan los deberes de la hospitalidad. María, por el contrario, en su aparente falta de colaboración a las tareas de su hermana, ha podido captar el sentido más profundo del servicio cristiano. Por ello la afirmación de Jesús: "una sola cosa es necesaria" nos conduce a lo fundamental de la enseñanza de este episodio. La "sola cosa " a la que se alude es, indudablemente, escuchar a Jesús. Esto debe ser considerado y valorado por encima de toda preocupación y de toda tarea por urgente que ésta pueda parecer.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Señor Jesús, haznos asiduos oyentes tuyos. Ayúdanos a dejarnos cambiar a fondo por tu Palabra, para que podamos ponernos a tu servicio y al de los hermanos. Tú que nos has hecho saborear la misericordia de Dios y no su cólera, haz que en nuestra vida cotidiana no nos mostremos fríos en el amor y en el perdón. Enséñanos a ver nuestra vida como un servicio a tu misericordia, de suerte que toda persona que encontremos en nuestro camino pueda vislumbrar en nosotros un reflejo del rostro misericordioso del Padre, que nos ama a todos con un amor infinito. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Es cierto que hay mucho que hacer en este mundo y que no es tiempo de sentarse sentado. Es cierto que tenemos que escuchar la voz de Dios que es el que nos dirá cómo hacer las cosas bien. Entonces, para que no estemos con quejas ante el Señor, como Marta, y para que Jesús no nos tenga que llamar la atención, pidamos un sano: “Equilibrio”
Danos, Señor, suelo firme, cielo abierto y horizonte con luces.
Danos paso ligero, mirada serena, manos tiernas y cintura flexible; un espíritu libre de presiones y miedos, de premuras y convulsiones… y sano equilibrio.
Danos gusto por el baile, ritmo y movimiento, música adecuada soltura y gracia: abrir los brazos, fijar el cuerpo, soltar el espíritu… y sano equilibrio.
Para romper los eslabones y cadenas del destino; para vivir el presente, y compartir alegría y dolor, soñar el futuro, y acercarnos a tu corazón, danos, Señor, baile… y sano equilibrio.
Líbranos, Señor, de ser espectadores; de la inercia, del vértigo y del miedo al ridículo; de ser satélites del yo y de marear perdices. En el baile de la vida… danos sano equilibrio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario