martes, 26 de octubre de 2010

Lectio Divina. Martes 26 de Octubre.

Lectio Divina martes 26 de octubre 2010, Tiempo Ordinario, Ciclo –C- Lecturas: Efesios 5,21-33; Salmo 127;  Lucas   13, 18-21




Jesús les decía: - ¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.» Y añadió: -¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Recordemos que desde el capítulo 9 Lucas nos está narrando lo acontecido durante el viaje a Jerusalén con sus discípulos. Al final de esta primera etapa del viaje, y como resumen de las instrucciones que en ella se contienen, estas dos parábolas ilustran la dinámica del reino. A pesar de sus inicios humildes, su fuerza es irresistible y su crecimiento no se puede detener.

• El Reino de Dios es semejante a una semilla de mostaza. Esta semilla es muy común en Palestina, de modo particular junto al lago de Galilea. Es conocida por su singular pequeñez. En Lc 17,6 Jesús usa esta imagen para expresar su esperanza de que sus discípulos tengan un mínimo de fe: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza…”.

• El Reino de Dios es semejante a la levadura. En la cultura hebrea, la levadura era considerada un factor de corrupción, hasta el punto que se eliminaba en las casas para no contaminar la fiesta de Pascua, que justamente empezaba la semana de los ázimos.

b. ¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
El “ya sí pero todavía no”, era una fórmula sintética que de alguna manera resumía toda la asignatura de escatología. El Reino de Dios ya está presente en nuestro mundo y en nuestra historia, aquí y ahora, pero todavía no se ha manifestado en su plenitud. Está como oculto y escondido, pero está. Usando términos militares podríamos decir que la guerra ya está ganada, la batalla decisiva ya ha sido combatida y vencida, pero todavía quedan escaramuzas y grupos enemigos sueltos a los que hay que terminar de controlar. Pero las mejores comparaciones son las de Jesús. El Reino se parece a un grano de mostaza. Cuando se planta, es apenas un grano. Basta con esperar y veremos como ese grano se transforma en un arbusto grande en el que los pájaros anidan. Hoy todavía no es un arbusto pero sabemos que lo será. Y el Reino se parece a la levadura que la mujer introduce en la masa de harina. Escondida y envuelta en ella, hará que la masa entera fermente y se convierta en pan. No vemos cómo actúa pero sabemos que actúa. Y, con un poco de paciencia, veremos los resultados. Así es el Reino en nuestro mundo. Ya está presente. A veces no se ve ni se siente su presencia (como la levadura dentro de la masa, como el grano enterrado), pero está. Y dará su fruto y transformará la masa. No hay que desesperar sino vivir en esperanza.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
El Reino de Dios, es pues un "crecimiento"... algo que "brota"; ese crecimiento es incoercible: no se puede parar porque es la potencia misma de la vida. La vista no ve crecer un árbol: su crecimiento es imperceptible; de tal manera que todos los días podemos pasar junto a un árbol sin notar que está creciendo. El Reino de Dios crece, sin que muchos se den cuenta de ello. Sólo la Fe nos abre a ese reconocimiento. ¿Me imagino yo quizá el Reino de Dios como algo acabado estático? o bien, ¿creo que, efectivamente, la obra de Dios crece "a la manera" de un árbol vivo? Mi vida espiritual, ¿está en expansión, o en regresión? ¿Dios reina siempre más y más en mí? ¿Qué voy a hacer para que el Reino de Dios crezca, en el día de hoy?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Señor, sembrar -y esto es algo que nos enseña la experiencia- requiere atención para que el terreno sea fértil, vigilancia para que las malas hierbas no ahoguen la semilla, paciencia porque el desenlace no es seguro hasta la cosecha. Hacer fermentar la masa también es un trabajo comprometedor, pleno de delicadeza y de cuidados para que, por medio del calor propicio y el tiempo necesario, aumente el volumen de la masa y no quede sin fermentar. Lo mismo supone trabajar por ti y por las almas. Ahora bien, tu mandato, oh Señor, es mucho más radical: es preciso que nos convirtamos en semilla y en levadura. Y esto es algo que me hace temblar, porque debo hacer la parte que me corresponde, pero requiere, sobre todo, entrega total, transformación profunda y muerte para dar comienzo a nuevas vidas. Oh Señor, dame coraje para no desertar, dame fuerza para perseverar, dame celo para hacer florecer tu amor en esa parte del mundo en la que no ha fermentado la levadura. Señor, dame esperanza para entrever tu gloria junto con mis hermanos y hermanas. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: El Reino de Dios es cuestión de saber esperar… pero también de plantar, de sembrar, de amasar, de construir… Digamos con el alcalde de la anécdota: ¡No hay tiempo que perder! ¨Plantar cedros¨

"Hoy es siempre todavía", decía el poeta. Así se hacía despertar un noble por su criado: "Despiér­tese, señor conde, que hoy tiene grandes cosas que hacer". Gabriela Mistral afirma: "¡Qué triste sería el mundo si todo él estuviera hecho ya. Si no hu­biera un rosal que plantar y una tarea que empren­der!". Y aunque mañana fuera el fin del mundo, yo seguiría plantando manzanos en el día de hoy.

Quedó el bosque devastado por el fuego. El al­calde convocó a todo el pueblo: "Debemos replan­tar los cedros". Un vecino exclamó: "¿Los cedros? ¡Pero si tardan dos mil años en crecer!". "Enton­ces, —replicó el alcalde— tenemos que empezar in­mediatamente. ¡No hay ni un minuto que perder!".

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