viernes, 8 de octubre de 2010

Lectio Divina. Jueves 4 de Octubre.

Lectio Divina jueves 07 de octubre 2010, Tiempo Ordinario, Ciclo –C- Lecturas: Gálatas 3,1-5; Salmo (Lc 1);  Lucas 11, 5-13



Les dijo también: «Si uno de ustedes tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: `Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y aquél, desde dentro, le responde: `No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos', les aseguro que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, se levantará para que deje de molestarle y le dará cuanto necesite. «Yo les digo: Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre ustedes que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Lc 11, 1-4, a petición de los apóstoles, Jesús nos enseño como orar, ahora nos quiere dejar en claro que no hay que ser pusilánime, esto es falto de ánimo o de valor para soportar las penas, y no se debe ser negligente y descuidado con la oraciones y que si no somos oídos a la primera o la segunda, no dejemos de orar. En otras palabras, es bueno tener paciencia en las oraciones.

Lc 11,5, “Si uno de vosotros tiene un amigo”. ¿Cómo podríamos definir lo que es un amigo?, Parece que lo más cercanos a lo que entendemos, es con el que tiene una relación de amistad o de afecto y confianza, pero además, una relación personal desinteresada, que nace y se fortalece con el trato y está basada en un sentimiento recíproco de cariño y simpatía y también de amor mutuo. Luego dice y, acudiendo a él a medianoche, Aquí se nos da a conocer otro precepto, es decir a una hora impensada, y que oremos en todo momento (no sólo durante el día sino también de noche). Como pidió David cuando decía (Sal 118,62): "Me levantaba a media noche a tributarte gracias". "Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle" ¿Qué son estos tres panes?, es el alimento divino, porque puede suceder que ha llegado un amigo fatigado de un mal camino, trasnochado y de mala vida, y nos pida ayuda en la fe a fin de cambiar el rumbo, y no sepamos que darle, entonces acudimos a la ayuda, a los Evangelios u otro fragmentos de las Sagradas Escrituras y a la oración. 

Lc 9-13, Jesús nos pide que seamos perseverantes, firmes, fieles, pacientes: pedir, buscar, llamar. Estos verbos nos muestran una gran dinámica de vida, un esfuerzo pleno. De nuevo Jesús vuelve a poner ejemplos de la vida familiar. Imaginemos que unos hijos piden a su padre un pez o un huevo. Ningún padre que ame a sus hijos quiere causarles daño (darles una serpiente o un escorpión). Con este ejemplo, Jesús nos revela de nuevo al Padre: es Aquél que nos da lo mejor, el Espíritu Santo. El don del Espíritu nos hace hijos adoptivos de Dios y nos enseña a gritar a Dios: ¡Abbá, Padre! (cf. Rm 8,14-17).

b. ¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Muchas veces nuestra oración no obtiene lo que pide. Y por ello, surge en nosotros el desaliento y el cansancio que nos llevan a abandonar su práctica. La parábola del amigo importuno se nos presenta para advertirnos de lo irracional de este abandono.

Orar siempre sin desfallecer, aun cuando parece a nuestros ojos y a los de los que nos rodean que no obtenemos respuesta a nuestras peticiones, es la enseñanza fundamental de esta parábola que debemos asumir profundamente en nuestra vida.

Nuestros amigos reaccionan ante nuestra insistencia buscando la calma en momentos en que preferirían hacer traición a la amistad, los padres de la tierra, a pesar de sus carencias, conceden las cosas buenas que sus hijos solicitan. Comparándolo con ellos, Dios es para nosotros un amigo siempre fiel que atiende a nuestras necesidades y es también el Padre bueno, ante Quien se ponen de manifiesto las carencias de toda otra paternidad.

Pero de ese Amigo fiel y de ese Padre bueno no debemos esperar siempre una respuesta idéntica a la esperada. Podemos pedir muchas cosas buenas que tal vez no sean concedidas. Sin embargo, tengamos la certeza de que Dios responde siempre con un don que, a menudo, es superior a lo que habíamos pedido: el Espíritu Santo.

Con Él se nos concede la fuerza necesaria para enfrentar todos los problemas y dificultades que entrecruzan nuestra existencia. Acompañados por Él podemos superar las angustias y medios que nos amenazan. Este es el fruto principal de la oración que justifica nuestra constancia y nuestra perseverancia en su práctica.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
-El que pide recibe. El que busca encuentra. Al que llama le abren.
Hay que ir a Dios como pobre en la necesidad. La plegaria es ante todo una confesión de la propia indigencia: Señor, yo a eso no alcanzo... Señor, ando buscando... Señor, no comprendo... Señor, te necesito…

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Padre de todos, hoy acudimos a ti con humildad para pedirte que nos regales tu Espíritu Santo tal como lo prometiste. Queremos y necesitamos hacer el bien y querernos más entre nosotros. Danos la capacidad de hacerlo y de seguirte teniendo como amigo. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: No estamos solos, tenemos una familia espiritual, tenemos amigos y contamos sobre todo con el Amigo Jesús… Por eso repasemos estas: Bienaventuranzas de los amigos”

DICHOSOS:
·         Los que ponen su alegría en alegrar a otros, porque ellos experimentarán la alegría de Dios.
·         Los que se hacen dignos de que sus amigos les confíen sus secretos, porque de ellos es el reino de los corazones.
·         Los que alaban, los que colaboran, los que dan, los que entregan, porque con la misma medida que midieren serán medidos.
·         Los que hacen favores a sus amigos, aún ahorrándoles la molestia de pedirlos; porque ellos conocerán que el gozo de dar es mayor que el de recibir.
·         Los que siguen amando a sus amigos cuando los ven caídos en desgracia, más aún los que aportan su dinero, su tiempo y su bondad para que no caigan, porque ellos serán levantados en sus días.
·         Los que aman a Jesucristo que amó incluso a los desconocidos, a los ingratos, a los molestos, porque ellos cumplen el mandato nuevo del Amor.
·         Los que tienen hambre y sed de amor como quiere Cristo, porque ellos serán saciados con la amistad de la familia de Dios.
·         Los que aman con corazón limpio, porque ellos verán a Dios.

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