lunes, 7 de febrero de 2011


Lectio Divina lunes 07 de febrero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Génesis 1,1-19; Salmo 103; Marco 6,53-56


PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA


Y VIÓ DIOS QUE ERA BUENO



1. Hagamos la LECTURA 
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: «Que exista la luz.» Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla, «Noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: «Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas.» E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda «Cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Y dijo Dios: «Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes.» 
Y así fue. Y llamó Dios a los continentes «Tierra», y a la masa de las aguas la llamó «Mar». Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: «Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra.» Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. 
Y dijo Dios: «Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.» Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

VEAMOS NUESTRA REALIDAD.  "Pasó una tarde, pasó una mañana"... ¡Qué me dice! ¡Una tarde y una mañana! Demasiado tiempo para nosotros que tenemos miles de cosas que hacer en el día… E inventamos aparatos cada vez más rápidos y eficientes que nos permitan optimizar nuestra vida…Y en cuanto a la oración llegamos hasta culpar a Dios porque no se da prisa  en contestar nuestras peticiones. ¡Pobres ilusos! Estamos llamados a compartir la eternidad de Dios, y nos empeñamos en que Dios comparta nuestras prisas.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Dios el Creador. Dios el Hacedor. Dios el Poeta. Cuando con él ven ustedes su trabajo, tienen que decir: Sí, es bueno, es bello, es imaginativo, es inventivo, y es creador. En griego, un poeta es literalmente un “hacedor”, alguien que puede realmente hacer  cosas que tú no puedes menos que admirar. Este capítulo que abre el Libro del Génesis es un poema que intenta decirnos que Dios creó todo. El número de días no tiene importancia, excepto para decirnos que Dios, después de hacer todo, descansó el Séptimo Día, el Sábado, con la lección implícita de que su pueblo también  tendría que descansar en el Día del Señor.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Ningún problema más apasionante que el del origen del mundo y de la humanidad. Los hombres sin fe siguen torturados por él. Nosotros los cristianos tenemos la respuesta en la primera página de la Biblia. A propósito de estos primeros capítulos del Génesis conviene recordar la doctrina de San Agustín sobre la verdad que Dios nos ha querido enseñar en la Biblia. "No se lee en el Evangelio que el Señor haya dicho; les mando el Paráclito que les enseñará cómo camina el sol y la luna. Pues quería hacer cristianos, no matemáticos". Y Galileo comentando a S. Agustín, dice muy agudamente: "El Espíritu Santo en la Escritura no nos enseña cómo va el cielo, sino cómo se va al cielo". Es decir, la Biblia nos enseña la verdad de Dios en orden a nuestra salvación. Concretamente, en este relato del Génesis nos enseña:
a) que en última instancia Dios es creador y Señor de todas las cosas;
b) que este poder omnipotente de Dios no es una fuerza ciega y caótica, sino que obra a impulso de la Palabra de Dios, que, a su vez, es expresión de la inteligencia y sabiduría divinas, que se manifiestan en el orden y distinción de los seres creados;
c) que toda criatura, por ser obra de Dios es buena, ya que ha sido creada conforme a la idea ordenadora de la inteligencia divina;
d) que los astros no son algo divino, sino que se mueven porque Dios determinó su curso y son un mero instrumento al servicio del hombre, por lo tanto, no ejercen influencia sobre su destino personal.

Resumiendo:
-Todos los seres, fuera de Dios, han sido creados. Todos son distintos de El. Todos son radicalmente dependientes.
-Ningún ser puede presentar derechos ante Dios. Cada uno tendrá aquello que Dios ha pensado para él. Dios no hace injusticia a nadie.
-Todos los seres creados son buenos. Todos salen de sus manos hechos una maravilla. Dios lo hace todo bien.
-Todos los seres creados están al servicio del hombre. Ninguno debe esclavizar al hombre. Ninguno debe ser adorado por el hombre.
-La primera característica de la acción creadora de Dios es su plena "gratuidad". La iniciativa de la creación es pura y exclusivamente de Dios. Sólo el amor de Dios ha realizado esta maravilla. Sólo el querer de Dios ha dado ser y vida al mundo y al hombre.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
-En el principio creó Dios los cielos y la tierra
Estas palabras han sugerido a menudo la idea de que el «tiempo» empezó con la creación material. La pregunta: «¿qué había antes?» no tiene significado puesto que no había «antes» ya que el tiempo no había comenzado. Dios no está en el tiempo, sino en la eternidad, en la que no hay ni antes ni después. Para El, la creación es HOY. Es bueno y conveniente pensar que Dios no cesa de crear. Estoy en las manos creadoras de Dios.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor Dios nuestro: En el principio existió la palabra que tú pronunciaste; y todo fue creado. Cólmanos con un sentido de admiración por todas las cosas hermosas que tú has hecho. Que podamos decir contigo: “Sí, es bueno”, todo es muy lindo. Que, como seres humanos o personas,  que somos parte de tu obra,  sepamos respetar y defender tu creación y darte gracias y toda alabanza, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Lo que somos, nuestro ser único e irrepetible, y nuestro poder de amar… todo viene de Dios.  Que Dios nos dé ojos claros para admirarle en la creación y una voz poderosa para darle gracias y alabanza. “Cántico de los tres jóvenes”
·         Criaturas todas del Señor, bendigan al Señor, ensálcenlo con himnos por los siglos.
·         Ángeles del Señor, bendigan al Señor; cielos, bendigan al Señor.
·         Aguas del espacio, bendigan al Señor; ejércitos del Señor, bendigan al Señor.
·         Sol y luna, bendigan al Señor; astros del cielo, bendigan al Señor.
·         Lluvia y rocío, bendigan al Señor; vientos todos, bendigan al Señor.
·         Fuego y calor, bendigan al Señor; fríos y heladas, bendigan al Señor.
·         Rocíos y nevadas, bendigan al Señor; témpanos y hielos, bendigan al Señor.
·         Escarchas y nieves, bendigan al Señor; noche y día, bendigan al Señor.
·         Luz y tinieblas, bendigan al Señor; rayos y nubes, bendigan al Señor.
·         Bendiga la tierra al Señor; ensálcelo con himnos por los siglos.



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