sábado, 10 de septiembre de 2011

Lectio Divina jueves 08 de septiembre 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Miqueas 5,1-4ª; Salmo 12; Mateo 1,1-16. 18-23

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA

FELIZ FIESTA DE VIDA  Y ESPERANZA  NUESTRA


1. Hagamos las LECTURAS 
Así dice el Señor: «Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz.»

Del Evangelio según san Mateo 1,18-23
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Miren: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD  - Hoy nosotros, conocida la obra de Jesús, hasta su consumación en la muerte y resurrección, volvemos la mirada hacia la Mujer que fue objeto de predilección, cauce de vida y regazo amoroso, y clamamos como la campesina que irrumpió en la escena evangélica, diciendo: ¡dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron! Dichosa, en efecto, pues todos los títulos de grandeza de María, desde su concepción hasta su coronación en el cielo, derivan de la misión de Madre del Mesías que le fue otorgada en los altísimos designios del Padre. ¡Dichosa tú, la elegida, que has sido llamada a ser Madre de Dios y Madre nuestra!

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
La Bilbia, incluyendo las lecturas de hoy, mira a María en función de su Hijo; no se dice nada más en el Evangelio que lo que ilustra y sirve a la misión de Cristo.  Su discreción nos dice mucho sobre su carácter y papel –y al mismo tiempo sobre nuestra misión: testificar silenciosamente la preeminencia de Cristo, servirle, abrirse a su salvación, vivir para los otros.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
Celebramos hoy la fiesta de la Natividad de la Virgen María. Festejamos, con palabras de un himno de este día, que “Hoy nace una clara estrella, tan divina y celestial, que, con ser estrella, es tal, que el mismo sol nace de ella”. Dice San Andrés de Creta : «Convenía, pues, que esta fulgurante y sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que nos preparara a recibir con gozo el gran don de la salvación. [...] el nacimiento de la Madre de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes [...]. Un doble beneficio nos aporta este hecho: nos conduce a la verdad y nos libera de una manera de vivir sujeta a la esclavitud de la letra de la ley. ¿De qué modo tiene lugar esto? Por el hecho de que la sombra se retira ante la llegada de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la ley por la libertad del espíritu.» El que es la luz del mundo, viene precedido por esta luz de María que conmemoramos hoy, en nuestra lectura de la historia de la salvación. 
La vida de la madre de Dios es, toda ella, historia de luz y salvación. En Ella también podemos leer nuestra propia existencia, necesitada de luz y salvación, como historia agraciada. Con la única condición de decir SÍ en los momentos en los que Dios se nos ofrece, para llevarnos a plenitud a cada uno de nosotros y, a través de nosotros, a este mundo que Él ha creado y redimido, con el mayor compromiso, en el cumplimiento fiel y hondo de sus promesas. ¡Feliz Fiesta de la Natividad de la Virgen! ¡Feliz fiesta de vida y esperanza nuestra! 

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Querríamos saber más cosas de maría. el evangelio nos dice muy poco de ella. muy poco de Ella. Pero, si bien lo miramos, implícitamente nos dice mucho, todo. Porque Jesús predicó el Evangelio que, desde que abrió los ojos, vio cumplido por su Madre. Los hijos se parecen a sus padres. Jesús sólo a su Madre. Era su puro retrato, no sólo en lo físico, en lo biológico, sino también en lo psíquico y en lo espiritual. Cuando Jesús pronuncia el sermón de las Bienaventuranzas, está pintando a su Madre: Pobres de espíritu, Mansos, Pacientes, Humildes, Misericordiosos, Trabajadores de la Paz. Nos ha dado su Retrato. Sus actitudes vitales son idénticas las de la Madre y el Hijo: en el momento decisivo de su vida María le dice al Angel: "Hágase en mi"... En el momento de comenzar su Hora, Jesús dice lo mismo "Hágase". Cuando nos enseña su carnet de identidad, María nos dice que es "la esclava del Señor" Cuando Jesús nos presenta el suyo, nos dice que es "manso y humilde de corazón". Jesús predicó las bienaventuranzas porque las había vivido. Y las vivió porque las había visto vivir a su Madre.
Esforcémonos por vivir como María, niña, adolescente, novia limpia, madre cariñosa y solícita, trabajadora, paciente en la pobreza, en las persecuciones y humillaciones, en las adversidades. Educadora con la palabra y la vida de su hijo, de sus hijos, que somos todos.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor, Dios nuestro te damos gracias por darnos a María como madre de nuestro Señor.
En ella nos muestran lo fuerte que es tu gracia y lo sorprendentemente cerca estás de tu pueblo. Danos una fe firme en las grandes cosas que tú haces por nosotros y ayúdanos a responder a tus regalos con alegría y un corazón acogedor. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación:   No nos sorprendamos de estar tan conectados con María. Ella nos entrega a Jesús, permanece junto El durante toda su vida, y por su muerte se convierte también en nuestra madre. Que nosotros también permanezcamos junto a Jesús toda nuestra vida. YO TE SALUDO, MARÍA

Yo te saludo, María, porque el Señor está contigo; en tu casa, en tu calle, en tu pueblo,
en tu abrazo, en tu seno.  Yo te saludo, María,  porque te turbaste-quién no lo haría ante tal noticia?-; mas enseguida recobraste paz y ánimo y creíste a un enviado cualquiera.

Yo te saludo, María, porque preguntaste lo que no entendías aunque fuera mensaje divino-, y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego, sino que tuviste diálogo y palabra propia.

Yo te saludo, María, porque concebiste y diste a luz un hijo, Jesús, la vida;
y nos enseñaste cuánta vida hay que gestar y cuidar si queremos hacer a Dios presente en esta tierra.

Yo te saludo, María, porque te dejaste guiar por el Espíritu y permaneciste a su sombra, tanto en tormenta como en bonanza, dejando a Dios ser Dios y no renunciando a ser tú misma.

Yo te saludo, María, porque abriste nuevos horizontes a nuestras vidas; fuiste a cuidar a tu prima, compartiste la buena noticia, y no te hiciste antojadiza.

Yo te saludo, María, ¡Hermana peregrina de los pobres de Yahvé, camina con nosotros,
llévanos junto a los otros y mantén nuestra fe!

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