viernes, 13 de mayo de 2011


Lectio Divina  tercera semana de Pascua  jueves 12 de mayo 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 8,26-40; Salmo 65; Juan 6, 44-51

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA

CARNE PARA LA VIDA DEL MUNDO



1. Hagamos las LECTURAS 
Dijo Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Se los aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo."


VEAMOS NUESTRA REALIDAD – Nuestra vida toda es una eterna búsqueda: Nos pasamos la vida buscando cosas que nos atraigan, que nos satisfagan… Y buscamos caminos más cortos para llegar a casa y librarnos del tranque, y buscamos noticias que nos saquen de la rutina… y buscamos religiones que no sean aburridas y buscamos también el pan, pero siempre estamos insatisfechos. La buena noticia es que sí hay un medio, un alimento, un camino, un pan que nos hará vivir para siempre: EL PAN VIVO. Ese pan vivo es Jesús. No es un alimento que asimilemos a nosotros, sino que nos asimila. Él nos hace tener hambre de Dios, sed de escuchar su Palabra que es gozo y alegría del corazón. 

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Los antepasados del pueblo de Jesús no entendieron cabalmente el signo del maná, allá en el desierto, en sus inicios como pueblo libre. El plan de Dios, cuando los rescató del poderío egipcio, fue construir con aquella masa de esclavos un modelo alternativo de vida nueva basado en la fraternidad, la solidaridad y la igualdad. Dios insiste en que aquel alimento que “caía del cielo” debía ser compartido de manera equitativa; que nadie debía tomar más de lo necesario, ni guardarlo para el día siguiente, porque día tras día había para todos. Se trata del querer de Dios expuesto al pueblo como una alternativa que podría garantizarle vida para siempre.
Como ya dijimos, aquellos antepasados no supieron mantenerse fieles a ese querer divino; dieron rienda suelta a la ambición y a la codicia, y terminaron víctimas de su propia infidelidad y desobediencia. Jesús, que conoce profundamente la voluntad del Padre, se presenta y se ofrece como ese pan que perdura; es decir, muestra una forma alterna de vida que puede llevar a sus seguidores a su realización, a no sentir más el hambre y la sed.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
No se debe mirar a Jesús a distancia, hay que aproximarse a Jesús como a alguien accesible, como amigo que nos acoge en la calidez de su morada. Entonces, nuestra vida se fundamenta en Él, nuestro ser arranca y crece en un impulso de libertad, y nos sentimos a gusto con Dios y con la vida. La vida que Jesús ofrece es directamente proporcional a esta relación. Los horizontes del corazón se abren en la medida en que se ahonda la intimidad con el Señor.
En fin... Nuestra vida se fortalece en la misma vida de Él, haciendo camino de la fe, para que en el espacio de la relación con Él, brote en nosotros su misma vida. Es así como recibimos el don del pan del cielo, vida que sin duda es verdadera vida.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Sólo el ser humano que vive en comunión con Jesús se realiza y se abre a una vida duradera y feliz. Sólo “quien come” de Jesús, pan, no muere. Jesús, pan de vida, dará la inmortalidad a quien se alimenta de él, a quien, en la fe, interioriza su Palabra y asimila su vida.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Padre de bondad: Tú atraes hacia ti a todos los hombres  que creen en tu Hijo Jesucristo. Fe, Señor, fe es lo que necesitamos. Dánosla, te rogamos; una fe viva para que podamos encontrar hoy a Jesucristo, tu Hijo,  en tu palabra que nos diriges,
en el pan de vida que nos ofreces,  y en el alimento que podemos compartir 
mutuamente con los hermanos.  Todo ello en el mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,  que vive contigo y con el Espíritu Santo  ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Vivir, ser vivaz, vibrar animosos con la vida, así es cómo nosotros y nuestras comunidades habríamos de mostrarnos, si es que el Señor está vivo realmente entre nosotros. Algunas comunidades cristianas primitivas se llamaban a sí mismas “Hoy zontes”, “los que viven”.  ¿Acaso no habríamos de ser todos así? “SÍ A LA VIDA”

Siento dentro de mí, Señor, un profundo deseo de vivir. A pesar de mis sufrimientos, de mis penas y fracasos, a pesar de mis incertidumbres, luchas y oscuridades, amo la vida que Tú me has dado, y digo un sí del cual todavía no acierto a ver las consecuencias.

No me importa que me tomen por ingenuo optimista mientras yo pueda decir que es tu ilusión en mí. No me importa que me consideren siervo encadenado mientras yo sienta y transmita deseos de vivir y dejar vivir.

Señor, renuevo hoy, una vez más, mi sí a la vida; y asumo, ante Ti, el compromiso de darle cuerpo y espíritu con todo lo que tengo y soy, con tu aliento, en su riqueza y miseria, en su pequeñez y grandeza.

Y si alguna vez me desdigo y estoy a punto de hacer el ridículo, renueva, oh Señor, tu compromiso conmigo, para que pueda vivir como hijo, de nuevo.

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