martes, 25 de enero de 2011

Lectio Divina martes 25 de enero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Act 22,3-16; Salmo 116; Marcos 16,15-18

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA



1. Hagamos la LECTURA
De los Hechos de los apóstoles 22, 3-16
En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: -«Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto fervor como ustedes muestran ahora. Yo perseguí a muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran. Pero en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" Yo pregunté: "¿Quién eres, Señor?" Me respondió: "Yo soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues." Mis compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz. Yo pregunté: "¿Qué debo hacer, Señor?" El Señor me respondió: 'Levántate, sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer. "Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: "Saulo, hermano, recobra la vista." Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: "El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su nombre, lavará tus pecados."»

Del Evangelio según san Marcos 16, 15-18
Se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos."

VEAMOS NUESTRA REALIDAD. El evangelio que leemos hoy nos confirma lo que Pablo experimentó: el reino de Dios está actuando ya en nuestra historia, está presente en nosotros; por ello necesitamos cambiar, sumergirnos esa presencia salvífica y saturarnos de ella y así estar dispuestos para dar testimonio de ello a nuestros hermanos.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Hoy celebramos en la Iglesia la conversión del Apóstol Pablo; celebramos un cambio de vida, el paso de un “antes” a un “después”; celebramos la apertura total de un hombre a la voluntad de Dios. Pablo es importante para la comunidad de creyentes por su proceso de cambio; pasa de un sistema religioso cimentado en la justificación (“Dios me paga por cumplir la ley”) a un sistema en el que Dios se hace presente de manera directa, sin necesidad de intermediarios, en la existencia del ser humano. Pablo experimenta que Dios está presente en él; que puede acceder a Dios no por medio de la ley, sino por medio de las personas. Pablo se da cuenta que ese mismo Dios en quien cree habita en él y en la comunidad; Pablo descubre que la relación del ser humano con Dios ocurre en la mundanidad, y es esa la gran novedad para Pablo y en eso consiste su proceso de cambio.

b. ¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Mientras no se acepta que Dios es Dios de judíos paganos, que Dios es padre de todos, que no hay preferidos y postergados, sino que todos somos iguales, no se está capacitado para «echar demonios, hablar lenguas nuevas, coger serpientes en la mano sanar a los enfermos», o lo que es igual, para liberar los seres humanos del mal que los aflige, y preservarse a uno mismo de ese mismo mal que nos amenaza. No sólo un pueblo es de Dios: todos los pueblos son de Dios. Él se ha comunicado con todos. Las Iglesias cristianas están por concluir el octavario de oración por la Unidad de las Iglesias. A todos nos tiene que doler, como una vergüenza de familia, la división de los que creemos en Aquel que dijo suspi­rando: «¡Que sean uno!». Y esta unión de los cristia­nos debemos proyectarla hoy día más allá: la unión religiosa de toda la Humanidad, de todas las religiones: « ¡Que siendo distintas, estén unidas!» 

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Reflexionemos sobre la unidad en la Iglesia y en nuestro mundo, para que las personas de todas razas, culturas y clases sociales se acepten plenamente lo unos a los otros como hijos del mismo Padre. Por los que persiguen a otros a causa de su religión cristiana, para que las oraciones y la muerte de los mártires cambie sus corazones.
Por los que son perseguidos a causa de su fe, para que permanezcan como firmes creyentes. Y por nosotros los cristianos para que hagamos efectivo el evangelio de hoy: creyendo y acompañando con signos nuestra creencia.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor, Dios nuestro, Padre de todos: Que nuestra celebración de hoy, la conversión de San Pablo, llegue a ser para nosotros también una profunda experiencia de conversión y de encuentro íntimo contigo. Que esta fiesta nos haga más conscientes de que cualquier mal que infligimos a otros te lo hacemos a ti, y lo bueno que hacemos, y el amor que mostramos, te lo damos también a  ti. Danos la gracia de amar a todos, como San Pablo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Como sucedió con San Pablo a veces necesitamos que nos tumben por tierra y nos sacudan… o que nos poden… “La poda”
La poda es algo muy frecuente en el campo.  Campesinos y hortelanos son diestros en ella.  Incluso en la ciudad,  los amantes de los árboles y de las plantas  las  podan en tiempos señalados.  Obtienen así ejemplares más bellos,  más fuertes, más sanos...

Pero con ser una operación tan corriente,  necesaria y positiva,  nos resulta una energía extraña,  cuando no una anti-energía o muerte.

Sin embargo, la poda es ley de vida y crecimiento de las plantas...,  de las personas y de los grupos.  Controla, encauza y orienta las fuerzas;  impide la dispersión, da nuevas energías. Nos hace crecer y ser nosotros mismos.

Nos poda el Padre, eso dices Tú. Poda a los que dan fruto,  para que den más.  Nos poda a los que bien nos quiere. Nos corta las alas de la soberbia  y de la comodidad que nos impiden  dar fruto y malgastan energía.  ¡Corta brotes «naturales»,  que parecen ser expresión de vida,  para que demos más y mejor fruto!

Nos podan los amigos,  el grupo, la comunidad,  a través de relaciones claras y fraternales;  a través de la ayuda,  la crítica y la exigencia.  Nos podan cuando ponen en crisis  nuestro estilo de vida y escala de valores; cuando nos hacen afrontar  las incoherencias  y zonas oscuras de nuestro ser.

Algunos se podan a sí mismos  para dar más fruto.  Saben decir no a ciertas cosas.
Saben renunciar a bienes positivos  y objetivos dignos para conseguir  bienes mayores y tesoros escondidos.  ¡Dichosos esos hombres y mujeres!  Dichosos los que viven con ellos,  porque participan de su fruto.

La mayoría de las podas  vienen sin buscarlas.  Las trae la vida cuando menos lo esperas;  son podas involuntarias, imprevistas,  a veces duras y dolorosas,  y no siempre las aceptamos como algo positivo.

Involuntaria o voluntaria, a tiempo o a destiempo, asumida o rechazada,  la poda es el secreto  de las personas que se han hecho fuertes,  de los hombres y las mujeres que dan fruto,  de quienes tienen vida.  ¡Pódanos, Señor!  ¡Pódame, Señor
Lectio Divina lunes 24 de enero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Hb 9,15.24-28; Salmo 97; 1Cor 1,10-13,17; Marcos 3,22-30

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA



1. Hagamos la LECTURA
Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: -«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.» Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: -« ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Créanme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

VEAMOS NUESTRA REALIDAD. Pasa mucho hoy en día… Cuando no tenemos base para discernir entre lo bueno y lo malo optamos por lo que más nos conviene en el momento, aún si así descalificamos a otra persona que no actúa como nosotros. Lo que tenemos que hacer es optar entre el Espíritu de Dios y los espíritus del mal que nos inducen al pecado. Si escuchamos la palabra de Dios y obramos conforme a ella, permitimos al Espíritu de Dios vencer al mal en nosotros y en torno a nosotros.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Parece extraño, y realmente suena como mala voluntad, el que los Escribas atribuyan el bien que hace Jesús, especialmente al arrojar demonios, al poder de Satanás, el príncipe de los demonios. ¿No habrían de haber reconocido que el Espíritu de Dios estaba obrando en Jesús? Los judíos esperaban que, en los tiempos mesiánicos, el Espíritu de Dios vencería a los espíritus del mal, y en Jesús el buen Espíritu estaba visiblemente activo.

b. ¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Hace dos días se nos narraba cómo Jesús está rodeado de un grupo de seguidores, de entre los cuales elige Doce con un cometido especial. Frente a aquella pequeña familia espiritual que sigue y rodea a Jesús, están otros grupos de los que no se habría esperado menos: sus parientes y los dirigentes religiosos del pueblo. Pero Jesús se lleva la gran decepción: los que estaban preparados desde siempre, a la hora de la verdad le tienen por un trastornado (parientes) o por un mago que actúa en connivencia con el demonio (escribas).
Está claro que estos escribas o expertos en la Escritura no pueden negar los signos que Jesús realiza; entonces no les queda otra salida que buscar una interpretación torcida, malintencionada. En realidad lo que practican es el pretexto, la autodefensa frente a la llamada de Jesús a la conversión; y lo hacen descalificándole. Jesús establece con ellos una discusión en parte racional (lo que le dicen es absurdo), en parte mediante una parábola quizá ya conocida de aquellas gentes.
La impenitencia no tiene excusa. Jesús acentúa la seriedad de su llamada y amenaza a quienes, consciente y deliberadamente, “se protegen” frente a la acción del Espíritu de Dios. Aquí resuena la invectiva de Jesús contra los fariseos con motivo de la curación del ciego de nacimiento; los fariseos preguntan a Jesús si también a ellos los tiene por ciegos, y la respuesta es enérgicamente condenatoria: “Si fueran ciegos no tendrían pecado, pero, como dicen que ven, la culpa permanece en ustedes” (Jn 9,41).
Jesús anuncia repetidas veces el perdón ilimitado del Padre; pero ese perdón no aplasta a quien lo rechace: la salvación no llega a quien deliberada y obcecadamente se sitúa fuera de ella; el que no quiere ver permanece siempre ciego.
A pesar de todo, en la breve parábola de Jesús brilla la esperanza y la oferta: Él es “el más fuerte” que ya tiene encadenado al “fuerte”. Por medio de Jesús la salvación se ha puesto en marcha. Los oprimidos por el mal sólo necesitan dejarse “tocar” por Él.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Permanezco unos instantes contemplando este misterio siempre actual: Jesús rechazado... Jesús desconocido, ignorado... Jesús contestado... Jesús no escuchado... Jesús no seguido... Jesús dejado de lado... ¡Por mí, el primero! Busco con calma mi manera personal de rechazar a Jesús en mi propia vida y sobre ello hago mi oración.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Dios y Padre nuestro: Tú eres el origen de todo lo bueno. No permitas que nuestro corazón sea una casa dividida entre el bien y el mal. Envíanos tu buen Espíritu para iluminarnos y guiarnos, para darnos alegría y fortaleza, y para seguir a tu Hijo a donde él quiera llevarnos por el camino de la bondad y del servicio. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Un país, una familia, o una comunidad que estén divididos no pueden mantenerse en pie. Todos deberíamos estar unidos, conducidos por el mismo Espíritu. Esto no quiere decir que tengamos que ser todos iguales, como clonados, porque el Espíritu es suficientemente rico con su variedad de dones: “El poder de las palabras”

Las palabras  no  las lleva el  viento,  las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente. . Las palabras curan o hieren a una persona. Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.

Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras, porque ellas marcan tu destino.Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido y habla sólo cuando estés en paz.

De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.

Una cometa se puede recoger después de echarla a volar, pero las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca. Las palabras tienen mucha fuerza, con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir.

Cuantas veces una palabra fuera de lugar es capaz de arruinar algo por lo que hemos luchado, cuantas veces una palabra de aliento tiene el poder de regenerarnos y darnos  paz. Las palabras insultantes o despectivas nunca han creado algo edificante. Con el uso de expresiones agresivas, lastimamos a las personas provocando heridas creando resentimientos y dolor, que se volverán a nosotros…

¡Las palabras son vivas! ¡Bendicen o maldicen, Alientan o abaten, Salvan o condenan! De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto para ti como para los demás. Cuida tus palabras ellas  tienen  poder.

domingo, 23 de enero de 2011

Lectio Divina domingo 23 de enero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Isaías 8,23b-9,3; Salmo 26; 1Cor 1,10-13,17; Mateo 4,12-23

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA


  
Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles!  El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
- Jesús vino a residir junto al mar: El Hijo de Dios viene a habitar junto al hombre. El mar, este mundo tan misterioso e ilimitado, inmenso hacia el horizonte cuanto inmenso es el cielo. El uno reflejo del otro, confinantes, distintos, reflejo mutuamente de sosiego y de paz. Jesús tierra de Dios, viene a habitar junto al mar, se hace tierra del hombre. Y nosotros ¿iremos a morar junto a Dios como estaba el Verbo antes de venir a nosotros? ¿O quizá nos baste nuestra frágil vida de carne?
- El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz: Inmerso en la obscuridad, el hombre vive sus días con resignado dolor y sin la esperanza de que algo cambie para él. El mundo en el cual la fe no declina sus palabras es un mundo inmerso en las tinieblas hasta que la luz no venga a habitarlo. Cristo, luz de los pueblos, ha venido al mundo y las tinieblas se han disipado para hacer resplandecer la luz. Pero las tinieblas ¿se han disipado para nosotros?
- Al instante, dejando las redes, lo siguieron: Al instante. Dejar. Seguir. Palabras difíciles para nuestro estilo de vida. Responder a Dios: sí, pero con calma. Dejar lo que se está haciendo por el Señor; sí, pero con calma. Seguir al Señor; sí pero antes es necesario pensarlo bien. ¿Y si probásemos a hacer como los apóstoles: al instante, dejándolo todo, se fueron con Él?

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
El Dios del universo que ha creado el cielo y la tierra con sólo su Palabra, deja su morada y viene a residir junto al mar en tierra extranjera para pronunciar palabras que sepan a cielo. Y también el Hijo del hombre, el maestro de Nazaret, deja la casa de su juventud para caminar por la Galilea de los gentiles, más allá del Jordán. Las tinieblas de la ignorancia que se perpetúa en sus rayos con el pasar de los siglos vienen atravesadas por una gran luz. Las sombras de la muerte oyen palabras que abren caminos de novedad y de vida: “Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca”. Cambiar de itinerario, acercarse a la luz no es empresa difícil para quien tiene familiaridad con la presencia del Altísimo. Porque los ojos se acostumbran a la presencia y fácilmente el corazón humano olvida el pasado de tinieblas, cuando goza de esplendor. Convertirse ¿Cómo? La relación humana se convierte en el camino nuevo junto al mar. Hay hermanos a lo largo de las orillas, pareja de hermanos: Simón y Pedro, Santiago y Juan. Dios no viene a separar los vínculos más sagrados, sino que los asume para pescar en una vida más luminosa, su vida, su mar.
Mientras caminaba... El camino es un gran secreto de la vida espiritual. No hemos sido llamados para estar firmes, quietos, sino para caminar también nosotros junto al mar, el mar del mundo donde los hombres son como peces, sumergidos en una agua amarga, salobre del no humano. Pescadores de hombres. No se puede pescar sin la red del amor, sin un padre que custodie la barca, sin una barca con la que adentrarse en el mar. La red de las relaciones humanas es la única arma posible a los evangelizadores, porque con amor se tiene una gran pesca, el amor no debe ser sólo anunciado, sino llevado. Ser llamado de dos en dos quiere decir precisamente esto, llevar un amor visible concreto, el amor de hermanos que gozan de la misma paternidad, el amor de personas por las que corre la misma sangre, la misma vida.
Seguidme...llamar a otros a caminar, a pescar, a testimoniar. Las redes se rompen pero cada pescador está en grado de recomponer una red que se rompe. ¡El amor no es un objeto de adorno! ¡Usándolo se rompe! El arte de reordenar vuelve precioso todo tejido posible entre los hombres. Lo que cuenta es andar, fiarse de aquel nombre que se ha llamado siempre y ahora VIDA.
Los llamados van, siguen a Jesús. ¿Pero dónde va Jesús? Camina por toda la Galilea, enseña en las sinagogas, predica la buena nueva del reino, cura toda clase de males y enfermedades en el pueblo. Todo hombre de mar, apóstol del reino, hará como Jesús: caminará por los caminos del mundo y se presentará en las plazas, proclamará las buenas noticias de Dios y cuidará de los afligidos y enfermos, hará visible la ternura del Padre para cada uno de sus hijos.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
La aguas del mar que recubren la tierra me cuentan el fluir de tu vida, Señor. Cuando en el horizonte cielo y mar se confunden, me parece ver trasbordar todo lo que eres en nuestro existir. Un fluir que es una ola tierna de presencia y una inenarrable historia de amor, hecha de nombres, de hechos, de edades, de secretos, de emociones plácidas y imprevistas turbaciones, una historia hecha de luces y de momentos grises, de entusiasmos y de sosegado sueño. Este mar que es la humanidad colmada de tu paz contiene palabras sin fin, las palabras de tu Verbo que hasta el extremo ha querido asumir el vestido de arena del tiempo. Cuántas palabras sobre las riberas que se recogen silenciosamente si sólo me dispongo a escuchar, tus palabras que las olas de la vida llevan a la orilla y que son sendas para los navegantes, palabras antiguas y palabras nuevas, palabras nunca olvidadas y palabras repletas de misterio. Señor, que las olas de la humanidad no me envuelvan, sino que sean huellas de comunión para mi frágil barca en el caminar. Que yo aprenda de ti a adentrarme en el mar para la pesca en las noches obscuras de la historia humana, cuando los peces están más dispuestos a dejarse coger. Sobre tu palabra echaré las redes, Dios mío, y llevada la barca a tierra, seguiré caminando por las pisadas que has dejado sobre las riberas de la historia cuando escogiste el vestir nuestros vestidos llenos de fango

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios? (Isaías 43,1.21)
«No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. Si pasas por las aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegarán. Si andas por el fuego, no te quemarás, ni la llama prenderá en ti. Porque yo soy Yahvé tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Dado que eres precioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo. Pondré la humanidad en tu lugar, y los pueblos en pago de tu vida. No temas, que yo estoy contigo; Vosotros sois mis testigos -oráculo de Yahvé- y mi siervo a quien elegí, para que me conozcáis y me creáis a mí mismo, y entendáis que yo soy: Antes de mí no fue formado otro dios, ni después de mí lo habrá. Yo, yo soy Yahvé, y fuera de mí no hay salvador. Así dice Yahvé, que trazó camino en el mar, y vereda en aguas impetuosas. ¿No os acordáis de lo pasado, ni caéis en la cuenta de lo antiguo? Pues bien, he aquí que yo lo renuevo: ya está en marcha, ¿no lo reconocéis? Sí, pongo en el desierto un camino, ríos en el páramo. Ese pueblo que yo me he formado contará mis alabanzas

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
 Motivación: –En numerosas ocasiones, me he encontrado cristianos que viven el seguimiento de Jesús como una verdadera tortura. Parece que van corriendo tras ese Jesús inalcanzable que siempre les lleva la delantera... Esto produce en la persona que honestamente quiere estar con el Señor un fuerte desasosiego: “Seguir a Jesús”

·         Seguir a Jesús no es ir pisando sus mismas pisadas sino saber que el Señor Resucitado va a nuestro lado. La diferencia entre ambas concepciones del seguimiento son importantes para la paz interior del auténtico discípulo.
·         En la vida podemos plantearnos el seguimiento de Jesús como una meta por conseguir. Si voy por el camino del Maestro, tarde o temprano me encontraré con Él... me parece que plantear esto así genera más desencanto que paz.
·         Les propongo una nueva manera de concebir el seguimiento de Cristo. Seguir al Señor es dejarlo que sea nuestro compañero de camino. Él nunca va delante de nosotros. Él siempre está a nuestra altura, a nuestro lado.

viernes, 21 de enero de 2011

Lectio Divina viernes 21 de enero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Hb 8,6-13; Salmo 84; Marcos 3, 13-19

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA




1. Hagamos la LECTURA
Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los Doce: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -Los Truenos-, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes y Judas Iscariote, que lo entregó.

VEAMOS NUESTRA REALIDAD. ¡Cuánto necesitamos hoy escuchar ese llamado! Porque mucha gente nos llama pero… ¿para qué? o, ¿por qué? ¿Para qué nos quieren? El llamado de Jesús es para que estemos con él, para enviarnos a predicar y para que expulsemos el mal… Y nos llama porque nos quiso y nos quiere… ¡Tremendo llamado! ¡Gran tarea! 

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
 Jesús convoca a los que él quiere para trabajar con él. Los Doce, que nos recuerdan a las doce tribus de Israel, habrían de ser los líderes, sus compañeros íntimos, y habrían de ser  en el futuro el fundamento  y los pilares de su Iglesia, excepto Judas, el traidor. --- Hoy Jesús nos convoca a todos nosotros, indistintamente, aunque a algunos les da tareas especiales para edificar su Iglesia. Sin embargo, todos compartimos la misma misión.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Dios llama a quien quiere, como quiere y cuando quiere. Tú y yo hemos sido llamados por Él. Jesús llamó a los que el Padre quiso después de escuchar, orar y conversar con Él en la montaña. Se nos invita hoy a renovar nuestra vocación. Hemos sido llamados por Dios. Él nos ha elegido y nosotros nos hemos fiado, le hemos correspondido con nuestro sí. Pero nos sigue llamando, como el “pastor con sus silbos amorosos”, como bellamente expresa San Juan de la Cruz. La llamada es progresiva, dinámica. No nos llamó y ya está, sino que nos sigue llamando, porque necesitamos acercarnos más a Él, seguir creciendo con Él, configurándonos más con Él. Los Doce no lo tuvieron claro desde el primer momento. Fueron conociendo al Padre en el Hijo, poco a poco, con sus dudas, sus temores, sus traiciones en Getsemaní… Necesitaron seguir siendo llamados. Dios no se cansa de hacerlo. Por eso nosotros necesitamos seguir escuchando: ¿Señor qué quieres de mí en esta situación concreta? ¿Cómo te puedo servir más y mejor? Son las llamadas dentro de la primera llamada que un día irrumpió en nuestra vida.

Dios te necesita, nos necesita y nos sigue llamando. No detengamos nuestra historia de amor con Él. No dejemos que nuestro “yo” frene el plan que nuestro Creador tiene pensado con amor para nosotros. Colaboremos en su divina voluntad con la actitud que diariamente debemos renovar: “aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”. Es nuestra felicidad y la mejor manera de alabar a Dios: dejarle ser el dios de nuestra vida. Sigue fiándote de Él.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
-Llamó a los que quiso y vinieron a él.
La primera característica de esta vocación, es la voluntad soberana del amo: llama a "los que quería". Eres Tú, Señor, quien toma la iniciativa. Señor, ¿estoy donde tú quieres? La segunda característica es la proximidad con Jesús: vinieron "a El", junto a El. Vivir en la intimidad de Jesús. Pertenecer a su grupo. Reflexionar, rezar, trabajar con Jesús. A fuerza de frecuentar a Jesús, deberán, en tres años, llegar a pensar y actuar como El. Cuando Jesús habrá desaparecido visiblemente, ellos tendrán que representarle... hacerle presente. Señor, ¿vivo yo suficientemente "junto a ti"?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor Jesús, ayúdanos a hacer realidad tu proyecto.  Destierra de nuestros corazones el afán de trabajar solos; haz que valoremos el grupo; sólo así podremos transformar las estructuras.  Síguenos queriendo, a pesar de nuestras traiciones, síguenos enseñando, hasta que aprendamos a ser “doce”... Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
 Motivación: Hoy me quedo con esta frase: Llamó a los que él quiso... Me siento involucrada… no para que vean qué importante soy, sino porque necesito el amor de Dios más que nada en el mundo… y porque esto me permite reunir fuerzas para seguir unida a él… no individualmente sino como “doce”. “Te quiero” (Mario Benedetti)
Tus manos son mi caricia  mis acordes cotidianos  te quiero porque tus manos  trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo  somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro  contra la mala jornada te quiero por tu mirada  que mira y siembra futuro. 

Tu boca que es tuya y mía  tu boca no se equivoca  te quiero porque tu boca  sabe gritar rebeldía. 

Si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo  somos mucho más que dos. 

Y por tu rostro sincero  y tu paso vagabundo  y tu llanto por el mundo  porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aureola  ni cándida moraleja  y porque somos pareja  que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso  es decir que en mi país la gente vive feliz  aunque no tenga permiso. 

Si te quiero es porque sos  mi amor mi cómplice y todo  y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

jueves, 20 de enero de 2011

Lectio Divina jueves 20 de enero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Hb 7, 25-8,6; Salmo 39; Marcos 3, 7-12

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA


1. Hagamos la LECTURA
Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío.  Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: _«Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

VEAMOS NUESTRA REALIDAD. Hoy sigue habiendo multitudes que buscan guía… que buscan seres humanos que “hagan” no que “digan que van a hacer”. Hay tanto desconocimiento de Dios que da lástima. Por eso hay un gentío con mucho sufrimiento físico y espiritual, presa fácil de los hacedores de mal.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
 En el evangelio, Marcos nos da un resumen del ministerio de Jesús en Galilea. En el evangelio de ayer oímos cómo los fariseos no querían ver, estaban ciegos para él y cómo le atacaban en materia legal; la muchedumbre se congrega en torno a él a causa de su poder curativo; no tanto para convertirse. Los demonios conocen quién es Jesús, pero, naturalmente, no creen en él. --- Aquí nos encontramos con diferentes actitudes, pero no con la fe auténtica, todavía. Por eso quizás Marcos impone silencio a los malos espíritus. 

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Hemos acompañado a Jesús en sus caminos y le hemos visto manifestar mediante gestos y palabras la verdadera voluntad de Dios, en contradicción con lo que muchos esperaban. Hoy, el evangelio nos lleva de nuevo al lago de Galilea, testigo silencioso de muchos momentos de su vida, y ahora lugar de encuentro de una muchedumbre venida de muchos lugares tras las huellas de Jesús.

El paso de Jesús ha generado vida y movimiento. La gente, que antes quizá estaba conforme con su situación o resignada a su suerte, ahora se pone en pie, sale de su casa, de su tierra, y cruza largas distancias, porque “han oído hablar de él” y esto ha despertado su esperanza de una vida mejor.

La buena noticia del Evangelio es una invitación a levantarse, a caminar, a creer que nuestra vida puede transformarse. ¡Cuántas personas hoy necesitan con urgencia escuchar esta buena noticia! Multitudes de hombres y mujeres, de todas las razas y edades, en todos los rincones de la tierra, o allí, cerca de nuestra casa o de nuestra iglesia, esperan una voz que reanime su confianza, una mano hermana una presencia que les contagie de esperanza y aliento para decidirse a caminar en la búsqueda de mejores condiciones de vida para todos.


 3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Jesús, ahora el Señor Resucitado, sigue estándonos cerca, aunque no le veamos. Nos quiere curar y liberar y evangelizar a nosotros. ¿Cuál es nuestra reacción personal: la de la gente interesada, la de los curiosos espectadores, o la de los que se asustan de su figura y pretenden hacerle callar porque resulta incómodo su mensaje? Además, ¿intentamos ayudar a otros a que sepan quién es Jesús y lo acepten en sus vidas?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Dios y Padre nuestro: Por medio de tu Hijo Jesucristo, tú trajiste salud y salvación a tu pueblo y viniste para unirnos a ti  en una alianza eterna de amor.  Te pedimos que no sólo  admiremos  su poder salvador,  sino que le aceptemos en fe como a nuestro hermano, tu Hijo, nuestro Señor y Salvador. Que él sea  quien dé fundamento y sentido a  nuestras vidas y nos llene con su Santo Espíritu,  para que podamos edificar  entre nosotros tu amor,  por medio de una comunidad  viva     de fe, esperanza y amor. Te lo pedimos por medio del mismo Jesucristo  nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
 Motivación: Muchos han oído acerca de Jesús y de su mensaje. Y sin embargo, algunos no creen. Nuestra conducta cristiana, la forma como vivimos el evangelio, debería confirmar nuestra fe, aun teniendo en cuenta que  la fe es un don gratuito, una gracia de Dios. En fin, deberíamos asumir: “La causa de Jesús”

Escuchar las palabras del Maestro  nos lleva a obedecerlas,  nos lleva a ponerlas por obra, nos lleva, Padre, a seguir su causa.
La causa de Jesús es tu misma causa: asumirnos como criaturas y custodiar tu creación  y culminarla hasta que veamos todo transfigurado   y nosotros, con el Hijo, participemos de la gloria de tus hijos.
En una situación en la que tu creación está tan degradada por la rapiña insensata,  y en la que tus hijos los pobres son tenidos en menos,  la causa de Jesús es salvar lo que se había perdido,  restaurar la vida, liberar a los oprimidos,  reunir a los hijos de Dios dispersos y llevarlo a cabo,  no prevaleciendo a la fuerza sino invitando,  sembrando semillas de vida,  tendiendo como un puente la palabra,  venciendo al mal con el bien,  instaurando un tiempo de gracia,  tiempo de perdón y reconciliación,  aunque sin ahorrarse el testimonio duro y saludable de la verdad  y la necesidad de quitar el pecado del mundo.

miércoles, 19 de enero de 2011

Lectio Divina miércoles 19 de enero 2011, Tiempo Ordinario, Ciclo – A- Lecturas: Hb 7,13.15170; Salmo 109; Marcos 3, 1-6
PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA


1. Hagamos la LECTURA
Entró Jesús otra vez en la sinagoga, y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo. Jesús le dijo al que tenía la parálisis: -«Levántate y ponte ahí en medio.» Y a ellos les preguntó: -«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»  Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira, y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: -«Extiende el brazo.» Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él.

VEAMOS NUESTRA REALIDAD. Algunas veces reducimos nuestra religión a un asunto de leyes casuísticas: ¿Se permite trabajar en domingo? ¿Cuándo llega a ser pecado mortal,  si llego tarde a la Misa? ¿Cometo pecado si no alzo mis manos al rezar el Padre Nuestro? A veces nos comportamos como niños inmaduros. Dios quiere que crezcamos en nuestra fe. ¿Dónde queda la Buena Noticia de Jesús? ¿En qué consiste  nuestro amor al Señor y a los hermanos?

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Jesús entra en la sinagoga. Tenía costumbre de participar en las celebraciones de la multitud. Había allí un hombre con una mano atrofiada. Una persona con discapacidad física no podía participar plenamente, ya que era considerada impura. Aunque estuviera presente en la comunidad, era marginada. Debía mantenerse alejada del resto. Los adversarios observan para ver si Jesús cura en día de sábado. Quieren acusarlo. El segundo mandamiento de la Ley de Dios mandaba “santificar el sábado”. Estaba prohibido trabajar en ese día. Los fariseos decían que curar a un enfermo era lo mismo que trabajar. Por esto enseñaban: “¡Está prohibido curar en día de sábado!” Colocaban la ley por encima del bienestar de las personas. Jesús los incomodaba, porque colocaba el bienestar de las personas por encima de las normas y de las leyes. La preocupación de los fariseos y de los herodianos no era el celo por la ley, sino la voluntad de acusar y de eliminar a Jesús.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy? 
Por si ayer no nos había quedado del todo claro, Jesús manifiesta a través de la curación del hombre de la mano paralizada, el verdadero sentido de la ley: la justicia y la misericordia con el prójimo. Jesús sabe que lo están observando, y que estos fariseos son gente poderosa e influyente. Jesús es valiente, o mejor dicho, el quedar bien no está por encima de la verdad que enseña y el amor que practica con esta curación. Le hubiese sido más fácil no meterse en problemas y dejar las cosas tal y como estaban, pues queda bastante mal delante de estos poderosos que lo “vigilaban” como nos matiza el evangelista Marcos.
Pues bien, nos confrontamos con la Palabra de hoy: ¿Y tú? ¿Y yo? ¿Estamos liberados del dios “quedar bien”, del dios “apariencia”, del dios “ahora no que me están observando”? ¿Tenemos que crecer más en libertad? Yo al menos sí. La presión de hacer lo que otros hacen, o mejor dicho no hacer lo que no se suele hacer, de nadar contra corriente cuando se nos presenta la ocasión o las circunstancias nos sitúan en nuestra vida ante determinadas decisiones que tomar, ¿somos libres? El que lo esté que tire la primera piedra. Yo al menos voy a orar hoy pidiéndole a Jesús que me dé un poco de su libertad, mezclada con valentía, que me libere del peso absurdo del qué dirán, que me haga más indiferente para no pensar tanto en si está bien visto o mal visto… No sé, cada uno sabe qué es aquello que le impide “curar” cuando le están vigilando. Pero todos queremos obrar con las actitudes de Jesús. ¡Señor, haznos crecer en ellas!

 3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
El hombre curado de su parálisis llevó la buena noticia a todos pero la parálisis continuó en quienes se quedaron callados y obstinados ante el acontecimiento que volvía a “poner patas arriba” la mentalidad legalista y agobiada que ponía pesadas cargas a otros haciendo la vida difícil y angustiosa. Miremos nuestra vida. También nosotros podemos ser curados de nuestras parálisis: miedos, depresiones, vacíos, desamores...Los hombres de la ley no quisieron reconocer sus errores, mejor no abrir la boca, demasiado desafío con alguien que aparece como superior a la ley. ¿Reconocemos nuestros errores? ¿No será realidad que hablamos poco de Dios y eludimos el encuentro con los empobrecidos de bienes, de cultura, de valores...o los excluidos por cualquier motivo?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Dios, santo y amable: Nos has elegido para construir y ser parte de tu reino de paz y de amor ya maduro. Pero tenemos que reconocer con vergüenza que todavía nos queda mucho espacio para crecer. Padre: Haz nuestro amor más rico, cálido y sensible: completa el trabajo que has comenzado en nosotros para que tengamos un lugar permanente en tu corazón y  reflejemos la bondad madura y curativa de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
 Motivación: – ¡Cuantas cosas le pedimos a Dios que creemos deben ser  buenas (para nosotros) pero que no necesariamente son su voluntad…! Hacer el bien o hacer el mal no depende de nuestros quereres sino de Dios… ·Le pedí a Dios…”

Le pedí fuerzas, Y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.

Le pedí sabiduría, Y Dios me dio problemas para resolver.

Le pedí prosperidad, Y Dios me dio un cerebro y fuerzas para trabajar.

Le pedí valor, Y Dios me dio peligros para vencer.

Le pedí amor,  Y Dios me dio personas aproblemadas para ayudar.

Le pedí favores, Y Dios me dio oportunidades.

Recibí nada de lo que deseaba, Recibí todo lo que necesitaba.