sábado, 11 de junio de 2011

Lectio Divina  sétima semana de Pascua viernes 10 de junio 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 25,13-21; Salmo 102;  Juan 21,15-19

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA

SI ME AMAS DEMÚESTRALO


1. Hagamos las LECTURAS 

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»  Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice: «Pastorea mis ovejas.» Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»  Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD – “Yo quiero muuuucho a Papa Dios” oimos decir a menudo…  Y nosotros también nos lo decimos: Dios y yo, Yo y Dios. Se nos olvidó o no queremos reflexionar la Palabra propuesta para hoy. Si me atrevo a decir: Yo te amo, Señor, más que todos estos… Entonces a prepararme para apacentar, para pastorear y para volver a apacentar; en otras palabras: Sígueme… Porque hay muchas ovejas, corderos y carneros fuera del rebaño, pasando trabajo y que no conocen a Cristo, mientras nosotros estamos en franco y total “enamoramiento” con él, muy escondidos en nuestros templos.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
La insistente pregunta que Jesús hace a Pedro, “¿Me quieres?”, tiene como intención ver hasta qué punto será capaz el discípulo de entregarse por entero a la misión que se le encargará: Se reafirma a Pedro como pastor, líder por naturaleza, aunque a veces se equivoque. La comunidad reconoce en él el liderazgo necesario para llevar a cabo la misión. La triple negación que aparece en los evangelios sinópticos se coloca en contraste con la triple afirmación y adhesión de amor de Pedro al Maestro. Son respuestas que afirman, dan seguridad, atestiguan la adhesión a Jesús y a su proyecto del Reino. Nosotros, como discípulos de Jesús, tenemos la tarea de dar continuidad a la misión que un día inició Jesús y sus seguidores. Que nuestra vida no sea un negar a Cristo, sino un dar testimonio de vida cristiana, dar un sí a la vida de toda la humanidad. El Señor nos invita a seguirle y esto implica llegar hasta la cruz, no porque busquemos la muerte, sino porque existen en el mundo personas que no quieren vida digna para los pequeños y pasan a ser perseguidores.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
La pregunta: “¿Me amas?” se dirige a todo discípulo.  El cristianismo no es un conjunto de doctrinas y prácticas; es una realidad mucho más íntima y profunda.  Es una relación de amistad con la persona de Jesús.

Muchas veces durante su vida terrena, Jesús le había preguntado a la gente: “¿Tienes fe?”, pero nunca hasta ahora le había preguntado a nadie: “¿Me amas?”. Jesús solamente lo hace ahora, después que en su pasión y muerte, nos ha dado la prueba de cuánto nos ha amado.

Pero pongámosle cuidado también a esto: Jesús pide que el amor por Él se concrete en el servicio a los demás.  Amar consiste en servir.  “¿Me amas?, entonces apacienta mis ovejas”.  ¿Amas a tu esposo(a)?, entonces ocúpate de él (ella). ¿Amas a tus hermanos de tu comunidad de fe?, entonces ponte a servirles.

Es bonito ver cómo Jesús no quiere ser el único en recibir los frutos de amor de Pedro, sino que quiere que se beneficien sus ovejas.  Jesús es el destinatario del amor de Pedro, pero no es el beneficiario.  Es como si dijera: “Considero como algo hecho a mí, todo lo que hagas por el rebaño”.

Nuestro amor por Jesús no se debe quedar en un hecho intimista y sentimental, se debe expresar en el servicio a los otros, en el hacerle el bien al prójimo.  La Madre Teresa de Calculta solía decir: “El fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz”.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
-Apacienta mis corderos.
La intimidad de la Fe y la respuesta de amor de Pedro no se han escrito para ser saboreadas sentimentalmente sino para ser transformadas en responsabilidad. La relación personal con Jesús, ciertamente indispensable no es un "dúo afectivo" que se cierra sobre "los dos". Este amor es la fuente de un lanzamiento hacia los demás. Puesto que amas a Dios, sé responsable de los demás; sé su pastor... vela sobre ellos... condúceles a los verdes pastos.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor Dios nuestro: Tú has nombrado pastores en tu Iglesia para que nos proclamen tu palabra  y construyan comunidad en tu nombre. Te pedimos hoy: Que los elegidos sean pastores como tu Hijo: que busquen a los que yerran el camino, recuperen a los extraviados, curen a los heridos y fortalezcan a los débiles. Que todos ellos sean ministros de tu tierno amor y de tu servicio,  como lo fue Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: 
Hermanos: Jesús nos dirige a nosotros, débiles y frágiles, las siguientes preguntas: ¿Me aman ustedes? ¿Me permiten que les guíe? Que nuestra respuesta sea  -en palabras y en obras-  un “sí” rotundo y entusiasta. “SER DISCÍPULO”

Podría seguir así, tirando más o menos como hasta ahora: manteniendo el equilibrio prudentemente, justificando mis opciones dignas, diciendo “sí” cuando todo es a medias… Pero también puedo ser… discípulo.

Quiero ser dueño de mi vida, no renunciar a mi libertad, gozar de tantas cosas buenas, entregarme a los míos, y tener esa serena paz del deber bien cumplido… Pero también puedo ser… discípulo.

Puedo cargar con mi cruz, quizá con la tuya; también complicarme la vida y complicársela a otros con osadía, hablar de la buena noticia y soñar nuevas utopías…
Pero también puedo ser… discípulo.

Anhelo hacer proyectos, proyectos vivos y sólidos para un futuro solidario; deseo ser eficaz, acertar, dar en el clavo y ayudar… Pero también puedo ser… discípulo.

Soy capaz de pararme y deliberar, escuchar, contrastar y discernir; a veces, me refugio en lo sensato, otras, lanzo las campanas al vuelo y parece que rompo moldes y modelos… Pero también puedo ser… discípulo.

No siempre acabo lo que emprendo; otras arriesgo y no acierto, o me detengo haciendo juegos de equilibrio; me gusta apuntarme a todo y dejar las puertas abiertas, por si acaso. Me asusta tu oferta… Pero también puedo ser… discípulo.

Lectio Divina  sétima semana de Pascua jueves 09 de junio 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 22,30, 23,6-11; Salmo 15;  Juan 17, 20-26

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA
QUE TODOS SEAN UNO


1. Hagamos las LECTURAS 
Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD – Estamos tan entrenidos los cristianos en defender “nuestra fe particular” que se nos olvidó el mensaje de hoy. Se nos olvidó que la razón de ser de la misión de Jesús es el Reino de Dios y que él lo hizo con palabras y con obras. Y que es también nuestra misión. La cortedad de visión que tenemos en las Iglesias (en todas) no nos deja llevar el Reino a su plenitud: es decir, a que Dios reine en todas y cada una de las estructuras. Lastimosamente estamos muy ocupados en la DIVISIÓN: del mundo, de las razas, de los partidos políticos, de las religiones, de la sociedad, de la familia. La palabra UNIDAD pareciera que ya no cabe en nuestro mundo.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
El diálogo íntimo que sostiene Jesús con su Padre Dios, orando y suplicando a favor de sus discípulos, nos subraya dos cosas fundamentales: “La unidad” y “el conocimiento”. Para Juan es importante que los que se hacen llamar discípulos de Jesús vivan en com-unión y conozcan al Padre. Es fundamental para el cristiano mantener la unidad, que no significa uniformidad (todos en igualdad de pensamientos y acciones), sino unión de todos con Aquel que nos ha llamado (Dios), y unión con los hermanos que, a pesar de ser diversos, comparten un mismo ideal: el Reino. La verdadera unidad de los cristianos, enriquecida por su variedad, es fruto del amor con que el Padre y el Hijo por el Espíritu Santo se aman y nos aman. El ser “uno” con Jesús implica adherirse plenamente a su mensaje y llevarlo al mundo que aún no lo conoce. Por tal motivo, la llamada de Jesús está relacionada con el envío que es inherente al discípulo. Ser enviado implica conocer y vivenciar el mensaje que se le encomienda. Busca por todos los medios llevar el amor a toda la humanidad.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
Uno de los acentos del testamento de Jesús es su oración por la unidad. Las palabras “Que todos sean uno” se han convertido en un lema que ilumina muchas realidades cristianas, pero, sobre todo, en las últimas décadas, la causa ecuménica. Y se ha vinculado la unidad de la comunidad de Jesús con la credibilidad de su mensaje: Para que el mundo crea que tú me has enviado. No hay mucho que decir sobre esta vinculación. Salta a la vista.
¿De qué unidad habla Jesús? ¿De la que se logra a base de interminables diálogos, acuerdos, tratados? Este es el significado que suele tener el término “unidad” en perspectiva política. ¿Cómo se ha ido construyendo, por ejemplo, la Unión Europea? Pues a través de un largo proceso negociador en el que todos ceden un poco, pero en el que los más fuertes tienden a imponer su criterio a los más débiles. Creo, sin embargo, que la unidad que Jesús pide al Padre es de naturaleza pascual. Se logra cuando uno muere para que el otro viva. No es un gesto de rendición o de debilidad sino de fe en el don de Dios. Lo nuevo sólo adviene cuando lo viejo es crucificado y sepultado.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
 “Que todos sean uno… Que el amor con que tú me amas esté en ellos, para que yo esté en ellos”.  No hay quizás más fuerte testimonio cristiano   -así el mundo creería que Jesús es el enviado-  que el ver enlazados y unidos en un mismo amor a los que creen en Cristo, como fruto de la presencia viva del Espíritu Santo. Pero la trágica realidad es que los cristianos están divididos en muchas denominaciones y sectas. Incluso dentro de nuestra Iglesia hay diferentes grupos, normalmente personas de buena voluntad y llenas de buenas intenciones. Necesitamos fomentar el ecumenismo no sólo entre Iglesias, sino también al interior de nuestra misma Iglesia. ¿Acaso no mora en nosotros el amor con el que el Padre ha amado a su Hijo?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Oh Padre de nuestro Señor Jesucristo y Padre también de todos: Creemos en ti y sabemos que tú amaste a Jesús con un amor profundo, confiado y eterno. Que el Espíritu Santo derrame este amor en los corazones de todos los que creemos en Jesús,
nuestro Pastor y Salvador.  Que este amor nos una en un lazo común
de comprensión y respeto mutuo y nos disponga a vivir los unos para los otros  y a servirnos mutuamente como hermanos, a causa de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación:  Si nosotros somos realmente uno, ése es el mejor testimonio que podemos dar de Jesús, de que el Padre le envió, de que creemos realmente en él y de que él vive en nosotros. La división entre las Iglesias, así como la división y las peleas en nuestras comunidades, son un anti-testimonio de Cristo y de su evangelio. Que el Espíritu de Dios nos una en un sincero y verdadero amor. “CUESTIÓN DE AMOR”
Padre, tú nos has revelado que pertenecer a tu comunidad es cuestión de amor.
·         El amor nos lleva a la acción y al compromiso solidario con todos nuestros hermanos, especialmente con los más desfavorecidos y necesitados. Quien ama mucho, lucha mucho. Quien lucha poco, ama poco. El que no ama, sólo se mueve por sus intereses. ¡Haz que el primer paso en nuestra comunidad  sea empezar a amar!

·         El compromiso sin amor produce peso, agobio. Cuando nos mueve el amor, vencemos el cansancio y damos alegría. Si nuestro amor es como el de Jesús, tendremos entusiasmo para la entrega total. Esta es la experiencia de muchos de nosotros. ¡Avívala cada día más en nuestra comunidad!

·         Tú nos has manifestado también, y nosotros lo sabemos por experiencia, que el amor, aquí, es dolor y gozo. Una señal de amor verdadero es sentir como propio el dolor y gozo ajenos, sobre todo de los pobres y desfavorecidos. ¡Deseamos tener la compasión adulta del buen samaritano!

·         Haz que en el amor anónimo de la lucha por la justicia, del trabajo por un mundo mejor, del cambio de estructuras,  de la creación de zonas liberadas, del compromiso sociopolítico, imaginemos los rostros concretos de nuestros hermanos. marcados por el dolor y la injusticia. Así tendremos los mismos sentimientos de Jesús, y nuestra comunidad será buena noticia, seña de tu Reino, aquí en la tierra, para los hombres y mujeres,  que Tú tanto amas.

miércoles, 8 de junio de 2011

Lectio Divina  sétima semana de Pascua miércoles 08 de junio 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 20, 28-38; Salmo 67; Juan 17, 11-19


PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA

ASÍ LOS ENVÍO AL MUNDO



1. Hagamos las LECTURAS 
Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: - «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que ellos mismos tengan mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Y por ellos me consagro yo, para que también se consagren ellos en la verdad.»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD – Consagrarme en la verdad. Esa es la enseñanza que Jesús me deja hoy. Es saberme hijo de Dios y mantenerme firme y vivir esa filiación lo que me guardará mientras esté en este mundo. Jesús ha ganado para mí la consagración. Ha pedido a Dios Padre que me proteja para que no me pierda. Pero debo vivir la única verdad de mi vida. Soy un hijo amado por Dios. Es esa verdad la que me hace libre del mundo y de sus ataduras.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
El discípulo que de verdad quiere asumir con radicalidad el proyecto de Jesús es odiado, calumniado, perseguido por los que ostentan el poder y dominan a los demás, por los que no quieren el cambio para el bienestar de todos. “El mundo los odió”. Los que viven constantemente apartados de la verdad proclamada por Cristo, odian todo proyecto de vida y, por tanto, odian a los que lo llevan a cabo. En este pasaje Jesús anuncia su pronta partida a la presencia de su Padre: “Ahora voy hacia ti”. Pero no nos deja abandonados, sino que nos deja sus enseñanzas y el gozo de ser parte de su proyecto de vida: El Reino. Ya no somos del mundo, así como él no fue del mundo. Pero la petición del Señor es explícita: “No te pido que los saques del mundo”, pero sí que nos libre de todo mal. La verdad nos consagra al Señor y somos consagrados por la verdad, y esa verdad es la Palabra de Dios que debemos proclamar.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
Muchas veces pensamos que, aceptar a Jesús en nuestras vidas y seguir su palabra, su ejemplo, será un salir del mundo. Sin embargo, en su oración por cada una de nosotras y nosotros Jesús específica claramente al Padre que no está orando para que nos saque del mundo, sino para que, en estando en el mundo, nos guarde del mal que en el mundo existe. Guardarnos no significa tampoco que no nos enfrentaremos al mal, sino que, ese mal no tocará nuestro verdadero ser que es Dios mismo. No hay principio de exclusión en los que han decido seguir a Jesús, sino principio de salvación, de vida eterna que empieza aquí y ahora, extendiendo en el mundo el reino de los cielos.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
-Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad, pues tu palabra es verdad. Como Tú me enviaste al mundo, así Yo los envié a ellos al mundo. Y Yo por ellos me santifico, para que ellos sean santificados en la verdad.
Sólo Dios es "santo, pero comunica algo de su santidad a los creyentes. El cristiano "enviado al mundo" ha sido enviado para vivir en el mundo la santidad de Dios... como Jesús fue enviado por el Padre para "santificar" al mundo... El cristiano es, primero, "un hombre", como todos los demás... pero es también un "consagrado": ¡Cuántos cristianos, por desgracia, son poco conscientes de esta extraordinaria dignidad! Yo mismo, ¿soy consciente de estar en comunión con el Dios santo? ¿Qué cambios origina esto en mi vida? ¿Qué deseo de perfección? ¿Tengo hambre de absoluto? ¿Dejo que Dios trabaje en mi interior? ¿Voy en busca del bien, de lo bello, de lo verdadero?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor permíteme que, siguiéndote a ti sea capaz de darme a las demás personas y saber que mi trabajo es en el mundo y que nada ni nadie podrá hacerme daño pues tú me guardas del mal. Que el Señor nos mantenga siempre en la verdad y nos haga partícipes de su Reino. Ten piedad de nosotros, Señor, y continúa tu plegaria para que seamos consagrados, de verdad.  Señor, hoy te pido por todas aquellas personas que no saben que te pertenecen, que son tus hijas e hijos, para que, una vez conociendo la verdad puedan participar de la gloria que nos ha reservado tu Hijo Jesús. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación:  El salmo 133 dice, “Vean: ¡Qué bueno, qué grato convivir los hermanos (y hermanas) unidos!”. Jesús rogó para que nosotros pudiéramos convivir así. ¿Podemos hacerlo? ¿Lo queremos y estamos dispuestos?  “INVOCACIÓN Y DISPONIBILIDAD”

Espíritu de vida, danos vida en abundancia, vida nueva, vida digna, buena y creadora para todos. Graba en nuestras entrañas a fuego que “la gloria de Dios es que el hombre viva”.

Espíritu de amor, haznos tiernos, cercanos, tolerantes; que busquemos amar como el Padre ama y como el Maestro nos enseñó y mandó; que sintamos como propio el dolor y el gozo ajenos, sobre todo el de los pobres.

Espíritu de verdad, haznos unos incoformes con el error, la injusticia y el odio, unos insatisfechos con la farsa de este mundo.

Espíritu de unidad, ayúdanos a extender en el mundo tu presencia fraterna y solidaria. Fortalece con este pan a todos los que se unen para construir una sociedad libre y justa, abierta a Dios.

Espíritu de libertad, haznos testigos de tu buena nueva de liberación. Necesitamos tu fuerza, tu fortaleza, tu templanza, comprometer nuestra vida con quienes no son libres.

Espíritu dadivoso, concede tus dones y carismas a tus fieles: a quienes se desgastan en el servicio de los pobres; a catequistas, animadores, profetas y responsables; a quienes están enfermos y sufren sin saber porqué.

Espíritu aventurero, sumérgenos en el cuerpo y sangre de Cristo y de todos los crucificados, líbranos de nuestro egoísmo y cortedad, rompe nuestras cadenas y ataduras, y haznos gozar en plenitud de la filiación y fraternidad gratuitamente recibidas.

martes, 7 de junio de 2011

Lectio Divina  sétima semana de Pascua martes 07 de junio 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 20,17-27; Salmo 67; Juan 17, 1-11

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA
  
YO RUEGO POR USTEDES AL PADRE



1. Hagamos las LECTURAS 
Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: - «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD – “Padre, ha llegado la hora”… ¿Cuándo podremos nosotros decir esto así con esa profunda convicción y con la satisfacción del deber cumplido? Dificil pero posible. Es cuestión de tomar las decisiones correctas, siempre en sintonía con nuestro Dios; es cuestión de tener presente la misión que cada uno tiene en esta tierra.  Jesús dio lo mejor de sí para que el Padre sea conocido por todos. El ruega para que todos sean uno. Esa era su misión y es la de nosotros los llamados cristianos.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Son muy gratificantes estas palabras que la comunidad de Juan pone en boca de Jesús: “Te ruego por ellos, pues son tuyos”. Jesús nos coloca a cada uno de nosotros en presencia del Padre. Nos confía a las manos de Dios para que nos ilumine y conduzca nuestro caminar. Somos parte viva de su misión. Esto nos dignifica, nos reanima y nos compromete. Jesús se manifestó a todos para “sacarnos del mundo”, es decir, para apartarnos del pecado y de lo que nos impide ser cada vez más humanos. La gloria de Dios se manifiesta en la actividad por la que él da nueva vida y rehace la vida que ha sido destrozada y perdida. La gloria de Dios es que el ser humano viva plenamente. Jesús fue claro en sus enseñanzas: Nuestro Dios es un Dios Amor, misericordia, que no juzga ni condena, sino que perdona y salva. Nos comprometemos a seguir sus enseñanzas, porque todo lo que es del Señor es también del discípulo y “en ellos se revela la gloria”. Pidamos al Señor que nos siga sacando del pecado de la indiferencia, de la insolidaridad, del desamor, y nos dé su Espíritu de vida.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
Todos nosotros estábamos ya en el pensamiento de Jesús en su oración al Padre. Sabía de las dificultades que íbamos a encontrar en nuestro camino cristiano. No quiere abandonarnos:
- pide sobre nosotros la ayuda del Padre.
- él mismo nos promete su presencia continuada; el día de la Ascensión nos dirá: «yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo»; como dice el prefacio de la Ascensión, «no se ha ido para desentenderse de este mundo»;
- y además nos da su Espíritu para que en todo momento nos guíe y anime, y sea nuestro Abogado y Maestro.
Con todo esto, ¿tenemos derecho a sentirnos solos? ¿Tenemos la tentación del desánimo? Entonces ¿para qué hemos estado celebrando durante siete semanas la Pascua de Jesús, que es Pascua de energía, de vida, de alegría, de creatividad, de Espíritu?

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
A nosotros nos falta generosidad y nos sobra cobardía. Es que no nos dejamos ganar por la voluntad del Padre, por la oración de Jesús, por la invitación del Espíritu. Cristo dice al Padre que ha cumplido su misión y que nos ha adoctrinado. Pero reconoce que nos encuentra siempre débiles; y ardientemente ruega por nosotros al Padre. Y al hacer su oración por nosotros, nos va señalando el buen camino: Reconocernos como somos, y confiar en el que puede más que nosotros y está a nuestro lado.  ¡Qué hermoso es aventurarnos en la gran aventura de ponernos en sus manos, y, al mismo tiempo, ponernos al servicio del bien, de los hermanos, de los pobres, de cuantos nos necesitan!

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor Dios nuestro: Tu Hijo Jesucristo llevó a cabo  la misión que le habías encomendado, sin miedo y con toda fidelidad a ti.  Señor, danos un poco de su sentido de misión.  Danos la fuerza del Espíritu  para proclamar tu palabra tal cual es,
viva y exigente, sin componendas,  y sin  cesiones a los sentimientos caprichosos y a las modas del día. Y que nuestras vidas sean como un libro abierto  en el que la gente pueda leer tu palabra encarnada en nosotros. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación: Primera cosa que tenemos que hacer es reflexionar profundamente y preguntarnos cuál es nuestra misión en la vida. ¿CÓMO TE SENTIRÍAS SI ESTUVIERAS  PARADO JUNTO AL CREADOR EN ESTE PRECISO INSTANTE

Entre más despertamos ese sentimiento dentro de nosotros, más claro se vuelve nuestro propósito. ¡Nos perdemos tanto en los detalles de la vida –qué voy a comer, qué me voy a poner, junto a quién me voy a sentar– y olvidamos preguntar las grandes preguntas! Éste es el sendero de una persona espiritual: revisar constantemente cómo nuestras acciones del momento están ligadas al propósito mayor.

Hoy, levanta la mirada. Saca la nariz de tus preocupaciones temporales y olfatea el humo del fuego eterno que alimenta tu alma. ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estás vivo?

lunes, 6 de junio de 2011

Lectio Divina  sétima semana de Pascua lunes 06 de junio 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 19,1-8; Salmo 67; Juan 16, 29-33

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA
YO PUEDO CURAR AL MUNDO


1. Hagamos las LECTURAS 
Dijeron los discípulos a Jesús: - «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.» Les contestó Jesús: - ¿Ahora creen? Pues miren: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que se dispersen cada cual por su lado y a mí me dejarán solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Les he hablado de esto, para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán luchas; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD – Esta Palabra de Jesús está dirigida a mí, como lo está a todos los creyentes: quiere revelar la incapacidad de cada uno de nosotros para traducir efectivamente en nuestros actos, la Fe... que afirmamos sin embargo con nuestros labios.

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
Los discípulos creen haber entendido lo que el Maestro les ha enseñado hasta ahora, pero Jesús les recuerda que va a ser tanta la contradicción y la incertidumbre que lo dejarán solo y huirán cobardemente, como bien lo muestran los evangelios. Muchas veces huimos cobardemente ante los compromisos adquiridos como cristianos por medio del Bautismo, porque no logramos entender verdaderamente las enseñanzas de Cristo. ¿Cuál es nuestro compromiso? El ser humano se encuentra sumergido en el dolor, el sufrimiento, la muerte causada por los sistemas injustos que imperan en nuestra sociedad. Por tanto, nuestro compromiso es generar vida en abundancia, de manera especial para los que sufren y no tienen ya esperanza alguna. El Señor nos invita a tener valor porque “Él ha vencido al mundo”: Al mundo de la violencia, de la injusticia, de la corrupción, de la muerte y todo la que la genera. El significado de “mundo” que aquí presenta Juan es el de “los que están en contra de la vida”, los que han negado por todos los medios el crecimiento humano-social de la persona: Es a ésos a quienes ha vencido el Señor.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
Estamos viviendo la última semana del tiempo pascual. ¡Ojalá, como fruto de la Pascua de este año 2011, hayamos aprendido a dejarnos educar por la fuerza de la Palabra! Nuestras opiniones pueden ser interesantes, novedosas, incluso proféticas, pero la única palabra que “da vida” (y, por lo tanto, que cambia a las personas) es la Palabra de Dios.

En el largo testamento de Jesús, concentrado en los capítulos 13-18 del evangelio de Juan, hoy el Señor advierte a sus discípulos sobre lo que les va a suceder cuando él ya no esté físicamente con ellos: se producirá la dispersión de la comunidad y aumentarán las luchas con el mundo. Frente a estos dos fenómenos, que siguen presentes en toda comunidad cristiana, Jesús nos invita a “tener valor” porque él es la fuente de la paz (Encontraréis la paz en mí) y porque con él la victoria es posible (Yo he vencido al mundo). Por desgracia, estas palabras nos parecen maravillosas hasta el momento preciso en que nos toca vivir en carne propia situaciones reales de dispersión o persecución. Entonces se nos antojan demasiado idealistas y echamos mano de la psicología o de otras destrezas más a ras de suelo. ¿Habremos creído de verdad en lo que Jesús nos promete o lo habremos reducido a una exhortación piadosa sin fuerza real de cambio?

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
Como cristianos bautizados en el nombre de Cristo, hemos recibido el Espíritu Santo de fortaleza. Con su ayuda tendríamos que ser capaces de dar un espacio al dolor y al sufrimiento en nuestras vidas. Eso es, de todos modos, parte de toda vida humana. Pero para los cristianos el sufrimiento tiene más sentido todavía: Cristo mismo siguió ese camino, y el discípulo puede aceptarlo en paz y hacer uso de él con el fin de llevar la paz a otros. Cristo nos ayudará a llevar esa cruz, ya que él ha conquistado el mundo.

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Señor Dios nuestro: Cuando tu Hijo Jesús tuvo que pasar  por pruebas y sufrimientos, 
él sabía que tú estabas con él y él se entregó confiadamente en tus manos. De esta manera llevó paz a  la gente. Como personas bautizadas en su nombre, 
que tu Espíritu nos ayude a ser valientes  cuando la enfermedad y el sufrimiento 
se nos crucen en nuestro camino, para que, como tu Hijo y con él, venzamos al mal en nosotros y en el mundo.  Que nuestros sufrimientos  engendren amor, paz y esperanza  para otros. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación:  Cuando Cristo murió en la cruz y resucitó, el mundo cambió; la muerte y el pecado fueron derrotados. Pero todavía tenemos que hacer esto realidad hoy en día. La justicia y el amor tienen todavía que triunfar en nosotros hoy. Que el Espíritu Santo nos comprometa a trabajar incansablemente por ello. Para ellos tenemos que rezar. “CÓMO REZAR”

Comienza y acaba el día con una oración. Acércate a Dios como un niño. Si te parece difícil, puedes decir: “Ven, Espíritu Santo, guíame, protégeme, libera mi pensamiento para que pueda rezar”. O, si rezas a María, puedes decir: “María, Madre de Dios, acéptame ahora como hijo y ayúdame a rezar”.

Cuando reces, da gracias a Dios por todos sus dones, porque todo es de Dios y un don que él nos concede. Tu alma es un don de Dios.

Si confías en el Señor y el poder de la oración, podrás superar todos los sentimientos de duda, temor y soledad que suelen sentir las personas.

Intenta sentir la necesidad de rezar a menudo durante el día y acuérdate de hacerlo. La oración agranda el corazón para que pueda contener el don que Dios nos hace de sí mismo. Pide y busca, y tu corazón crecerá lo suficiente como para recibir y conservar a Dios como algo tuyo.
(Beata Teresa de Calcuta)

domingo, 5 de junio de 2011

Lectio Divina  sexta semana de Pascua viernes 03 de junio 2011, Ciclo – A- Lecturas: Hechos 18, 9-18; Salmo 46; Juan 16, 20-23

PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA

LA TRISTEZA SE CONVERTIRÁ EN ALEGRÍA


1. Hagamos las LECTURAS 
Jesús dijo a sus discípulos: - «Les aseguro que llorarán y se lamentarán ustedes, mientras el mundo estará alegre; ustedes estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También ustedes ahora sienten tristeza; pero volveré a verlos, y se les alegrará el corazón, y nadie les quitará esa alegría. Ese día no me preguntarán nada.»

VEAMOS NUESTRA REALIDAD – Nosotros queremos alegría a corto plazo. O alegría sin esfuerzo. Y nada válido se consigue, ni en el orden humano ni en el cristiano, sin esfuerzo, y muchas veces sin dolor y cruz. Ojalá se pueda decir de nosotros, ahora que estamos terminando la vivencia de la Pascua, que «se alegrará el corazón de ustedes y nadie les quitará su alegría».

2.  MEDITEMOS la lectura
a. ¿Qué dice el texto?
 Ayer comentábamos el impacto de las palabras contrastantes de Jesús. Hoy, ese contraste se plasma en un acontecimiento de la vida ordinaria: El parto. Todos sabemos que el dolor de parto es fuerte y angustioso, pero que se transforma en gozo y alegría al nacer el bebé, la nueva criatura. Con este ejemplo Jesús nos da a conocer que, a pesar de las dificultades y contrariedades que pueda traernos la vida, siempre habrá una luz al final del camino, que nos brinda esa esperanza que es lo último que se pierde. La vida del cristiano no acaba con la muerte. La vida de Jesús no se acabó con la muerte sino que, por el amor del Padre, Jesús resucitó y sigue vivo hoy en nuestras comunidades, en nuestra Iglesia. Cada uno de nosotros está llamado a seguir siendo testigo comprometido de esa vida para los demás, a seguir generando vida a pesar del doloroso parto. Pero, ¡dichoso desenlace! La tristeza se convierte en alegría. Pidamos al Espíritu del Resucitado que siga acompañando nuestro peregrinar y nos dé la capacidad de brindar alegría al prójimo.

b. Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.¿Qué nos dice el texto a nosotros hoy?
La vida humana tiene un componente incurable de dolor y de sufrimiento. Nacemos llorando… y las lágrimas nos acompañan en no pocos momentos de nuestra existencia hasta el final. La vida cristiana participa también de este misterio. En efecto, todos portamos nuestras heridas: las de la vida y las de la fe. Por ello, no debemos proponer a nadie, menos a los niños, que ser cristiano sea algo así como un viaje a Disneylandia o como una frecuente visita a la clínica que previene todo dolor. Es algo muy distinto.

Jesús profetiza que el llanto y el lamento de los suyos será simultáneo al gozo del mundo. Como vemos, es una profecía extraordinariamente dura, que cuando se cumpla hará que se resientan y tambaleen los cimientos de la fe. Son muchos los que han tirado la toalla al experimentar la dureza del seguimiento de Jesús. La tristeza se convierte en una de las más difíciles pruebas de resistencia por las que pasa la fe. Por eso, Jesús quiere iluminarla desde la Pascua, única clave que le da sentido.

La comparación con una mujer que da a luz es sumamente adecuada para hacerlo entender. La desolación de aquella es transitoria. No es estancia definitiva, sino espacio de transición, puerta de entrada. Lo importante es lo que está detrás de esa puerta, no la puerta misma. Cuando se entiende esto, el dolor se relativiza, convirtiéndose en un lugar de nacimiento de lo nuevo y definitivo. La muerte y la desesperación quedan desactivadas y pierden su veneno.

3. CONTEMPLEMOS - Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón
La situación conflictiva que vivimos hoy, incluso la sensación de que Jesús se ha ido de nosotros, hace necesaria la experiencia de la alegría. Sólo así podemos vivir la dureza del presente como el parto de algo nuevo. A veces es más fácil verlo en nosotros mismos que en el mundo. ¿Cuántas de nuestras crisis, de nuestras tristezas, no han sido sino la antesala de nuevos descubrimientos, de un gozo más enraizado? ¿No estamos llamados los creyentes a interpretar nuestro momento como un parto?

4.  OREMOS - ¿Qué nos hace decirle el texto a Dios?
Para ti, Señor, los sufrimientos de aquí abajo no son sufrimientos de agonía -que conducen a la muerte-... son sufrimientos de alumbramiento -que conducen a la vida-... Y he aquí que a veces la ¡"tristeza se cambia en gozo"! Sucede también que nada ha cambiado en las circunstancias externas -el mal o la desgracia, subsisten desgraciadamente- y sin embargo, la tristeza se ha cambiado en gozo. Gracias, Señor. Concede esta alegría a todos los que están en la tristeza: una alegría conquistada, una alegría que sigue a la pena, una alegría que, misteriosamente, como una fuente, rezuma en tierra árida. Amén.

5. ACTUEMOS – ¿Cómo puedo vivir este texto hoy? 
Motivación:  Aprendamos de la mujer-madre: en ella concurren sucesivamente tristeza-dolor y triunfante alegría, porque el don de la maternidad es muy grande; pues así también nosotros, hijos de Dios, discípulos de Cristo, caminaremos de la prueba-sufrimiento-tristeza hacia la alegría-consuelo-fecundidad del gozo en el Espíritu. “CALLAR, ESPERAR, GOZAR”

v  Quiero callar un momento, y serenar el torbellino de mis ideas y sentimientos, para estar ante Ti atentamente con todos mis sentidos despiertos.

v  Quiero vaciar mi casa de tantos objetos y antojos de relleno, y estar despejado  y libre aguardando tu venida.

v  Quiero hacer un alto en el camino, mirar hondo y otear el horizonte, para caminar a tu encuentro y, contigo, al encuentro de tus preferidos.

v  Quiero permanecer en silencio y escuchar el susurro de tu voz que trae buenas nuevas, cada día, para todos los que andamos por la vida.

v  Quiero estar solo contigo para sentir el ritmo de tu corazón y aprender a vivir como Tú en el corazón del mundo.

v  Quiero verte y conocerte, fijar mis ojos en tu rostro, sentir tu mano sobre la mía, y callar, esperar y gozar.